La pastilla azul

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La pastilla azul

Category : Relatos

El mundo iba levantando las persianas al mismo día que él no quería vivir.

Aquella noche no se había tomado la pastilla azul.

Sabía que era un mago,
no un loco.

Sabía que era un genio,
no un esquizofrénico.

Pero la madrugada de aquella noche insomne el mundo había vuelto a ser absurdo, y los horarios se habían esfumado de su cabeza.

Con la persiana bajada,
apagué mis alarmas y quedé, también, sin tiempos.

Le abracé y le dije:

Yo soy el mundo. Vive conmigo este día,
que yo sé de tu verdad y también tengo magia
.

Aquella mañana vivimos la noche más loca
impregnados de magia
azul
            celeste.


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Náufragos

Category : Poesía

Náufrago
en la orilla de mi selva,
te vi entre la maleza de mis días
despoblados.

Entonces yo,
náufraga en la orilla de tu mar
fui rescatada por las ondas de tu mundo
concurrido.

No hay redención privada.

Graciela Bárbulo

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Me hubiera gustado

Me hubiera gustado salir contigo, pero salí sola a la terraza. Llovía. Hacía ese tipo de fresco que se quita con tu brazo sobre el mío. Solo habría que esperar un poco para que amaneciera. Quizá cuatro o cinco horas. Me hubiera gustado ver las líneas del cielo coloreándose a tu lado. Pero tal vez aún no volverías, hasta la próxima semana, o el próximo mes. Quién sabe. Quizá no volvieras nunca porque ya te hubieses tragado las pastillas, o lo hicieras en unas semanas, o meses.

No podía hacerlo contigo. Si se tratara de un viaje a tu lado, tal vez. Pero la muerte es individual, y mientras estuviera pasando el tiempo sin que contaras conmigo aún podrías volver en alguna ocasión, todavía.

Cada vez hacía más frío, y el amanecer estaba lejos. Así que volví a la habitación, eché las persianas por si amanecía sin ti, y cerré los ojos.

Era igual dentro que fuera, entonces que ahora. Llueve. Y hace frío.

 

Graciela Bárbulo

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Relatos Graciela Bárbulo

Nostalgia in crescendo

Si en algún momento, de esos insignificantes, en tu corazón se cuela el recuerdo de nosotros, por favor, detente.

Yo estaré esperando, anhelante, un descarrilamiento de tus pensamientos cotidianos, para que bajes, durante unos instantes, al andén donde el tiempo no existe, y una vez más me mires a los ojos, me sonrías, me aprietes fuerte contra tu pecho envolviéndome en tus brazos, y me susurres, “no pasa nada, amor, yo estoy contigo”. Y después me abraces por la espalda, lentamente, sin tiempo, y pronuncies una vez más en mi oído, “sólo a ti te lo he dicho: te quiero”, para volver a sentir que el mundo se eriza en mi piel y todo, todo es perfecto.

Vuelve a por mí, una vez más. Te necesito amar con el amor de dos sin objetivo, sin respuesta. Sólo miradas, piel, labios y serenidad. Y tiempo, mucho tiempo.

Ven urgentemente, amor, que estoy muy sola.

 

Graciela Bárbulo


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Sola en el abismo

Tags :

Category : Poemas Místicos

Cuando me quedé sola en el abismo

sin nada a qué aferrarme,

con un ala rota

y el viento azotando mi cuerpo,

no me quedó más remedio

que comprender.

 

Y comprendí que no estoy sola,

que el único abismo está en mi imaginación,

que no hay dónde caer

y que no necesito alas, porque mi naturaleza es volar.

Entonces,

el viento cesó.

 

Graciela Bárbulo.


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Te equivocaste, amigo

Category : Poesía

Creíste que la soledad
era piel bañada por la gélida
noche
en un cuerpo ardiente.

Entonces, buscaste otra piel
cálida
que posar sobre la tuya.

Y tu alma quedó gélida.

 

Te equivocaste, amigo.
La soledad está dentro,
en las entrañas.
Y es el ardor del alma lo que clama la piel
que, también gélida,
sea atraída a la tuya,
para encender la llama de dos almas,
que se hagan una,

y la soledad muera
            bañada por la cálida noche.

 

Graciela Bárbulo