Conversaciones entre el sabio y el tonto – 5 –

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Conversaciones entre el sabio y el tonto – 5 –

O no hay nada afuera o yo soy afuera

—¿Cómo puedes decir que no hay nada ahí afuera?
Mira, mira todo esto, las colinas, los ríos, las montañas,
la gente, los problemas…

—¿Afuera? ¿Eso está afuera?

—Claro, ahí, delante de mis ojos.

—Pero tú no terminas en tus ojos.

—Yo soy mi cuerpo, y me comunico con lo de fuera a
través de mis sentidos.

—Tú eres lo que ves. Crees que todo ello está afuera
porque crees que tú eres el que ve, nada más; pero
tú también eres lo visto.

—Entonces…, ¿qué soy yo, sino este cuerpo que observa
y siente?

—Este cuerpo es la mirilla por la que percibes lo que
realmente eres. Y eres todo eso que observas y sientes.
Eres el que observa y siente, y eres el observar y el sentir.

(Todos somos sabios)

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Realidades y sus narradores

La Realidad tiene un narrador omnisciente en primera persona (todo es ‘yo’).

La vida tiene un narrador interno protagonista en primera persona. Y otro. Y otro, y otro y otro…

Cada uno de ellos llama «realidad» a su perspectiva narrativa personal.


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Tú no eres del tiempo

Tú no eres del tiempo; el tiempo es tuyo.

Rompe lo que no te guste en dos e introduce en ese espacio intermedio lo que elijas.

No lo pierdas de vista, es tu nueva línea de tiempo

¡Vete con ella!

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El Científico Implosionado

Category : Relatos

Cuando el científico encontró la Teoría del Todo, nadie se enteró.

Él, que pretendía la gloria en su obsesiva búsqueda, cuando logró al fin vincular adecuadamente cada uno de los elementos que daba respuesta a su objetivo, no pudo advertir que la fórmula adecuada implosionaba en el mismo centro de su búsqueda.

¡Tamaña estupidez pretender encontrar el envoltorio desde dentro del obsequio!, dijo la Nada, creando de este modo un nuevo Todo sin teoría.

Graciela Bárbulo
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El Problema

El problema no está en tu vida, ni en tu cuerpo.

El problema está en tu mente.

Elévate a una Mente Superior que perciba esa mente inferior refugiando el problema,

y elimínalo.

Graciela Bárbulo

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Estratos de tiempo

Todo existe a la vez.

Los tiempos ayer, hoy, mañana son estratos de nuestra mente.

Tenemos la atención puesta en un estrato (lugar) concreto de esa mente, y a eso le llamamos «el ahora».

El futuro también existe ya, por eso existen las predicciones.

En cuanto a las predicciones, hay que decir algo. Siempre se pregunta, «pero si el futuro es predecible, ¿esto quiere decir que ya está predefinido, da lo mismo lo que yo haga?»

La respuesta a esto es que existe un estrato de futuro que encaja exactamente con este presente en ese tiempo global («Ahora» en una dimensión más sutil), y la predicción se establece al margen del libre albedrío.

Es decir, tú, tal como piensas hoy, en el lugar que te encuentras hoy, con la gente, intenciones, querencias, recursos, etc. que tienes hoy, dentro de un tiempo serás «equis», alguien definible desde este hoy.

Pero desde hoy hasta ese tiempo (lugar en el Eterno Ahora), has ido introduciendo cambios, asumiendo y liberando cosas. De este modo, modificas el futuro predicho, aunque en su momento fuera exacto en función de los elementos utilizados.

En la 3D el tiempo es un continuo (pasado, presente, futuro):

MDE 1

En la 4D el tiempo son escalones:

MDE 2

Uno de estos escalones es «hoy». Si «hoy» el escalón es el 2, corresponde que en un tiempo el «hoy» sea el 4. Pero tal vez el tiempo 3 tú introduces un cambio, entonces hay un desplazamiento lateral de los eventos, de forma que la secuencia se monta de nuevo.

En la 5D el tiempo es así:

MDE 3

De tal forma, espacio y tiempo están entremezclados.

En E2-T2, tú eres el de hoy, pero te puedes desplazar en cualquier sentido. Dentro de un rato puedes ser E1-T1.

Ayer y mañana ya no existen. Eres dueño de todo el tiempo y el espacio. Tú los contienes, no ellos a ti.

Si llegas a vivenciar esta verdad, vivirás desde otra dimensión de conciencia. Aquí no hay consecuencias de actuaciones. Aquí no existe el karma, no se carga con un destino. El futuro no es predecible, no depende de los acontecimientos, sino que son estos los que depeden del lugar en el que te sitúes.

 

Extracto de: Mundos de Éter, de Graciela Bárbulo

 


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Ahí no hay nada

Ahí no hay nada.  

Te pones las gafas de la culpa, del rencor, del victimismo, del sufrimiento, de la carencia… y ves eso. Todo lo que hay es la actividad que da forma a lo que justifique ese rencor, esa impresión de culpa, de dolor, esa sensación de ser víctima…

Y cada vez se añade algo nuevo que genera una forma externa que se acopla a ello.

Solo perdonando, perdonándonos, podemos limpiar el cristal de esas gafas.

¿Qué verías si eliminaras la culpa? ¿Qué cambiaría en tu vida? ¿Quién cambiaría?

¿Qué verías si eliminaras el victimismo? 

¿Qué verías si ¡te perdonaras!?

Toda interactuación con otro ser vivo es la comunicación de dos universos que se equilibran. Cada uno vive contra el otro lo que necesita para ser como es. No es posible hacer daño si no hay una víctima que previamente haya tomado contacto con la sensación de injusticia. Todo está compensado en este mundo dual. Nadie te hace daño. No haces daño a nadie. Simplemente llevas a cabo lo que define una cualidad de tu ego en conjunción con otro ser que hace lo propio, pero con la cara opuesta de la situación.

¿Qué hay más allá de este mundo percibido como tal? Al final de él, todo, y nada.

Entremedias, todos los niveles de percepción derivados de la conciencia del observador. La conciencia es aquello que se es, y no es constante: varía en cada momento. Ahora soy feliz, y todo lo que percibo es armonioso, amable, bello…. Ahora soy desgraciado, y todo lo que percibo es hiriente, fastidioso, cruel, feo… Ahora soy poca cosa, y mi mundo se adecua a ello poniéndome a personas y situaciones que me invaliden, rechacen, ofendan, hieran…

Y ahora soy todopoderoso. Entonces, el mundo pone ante mí todo lo que represente la aceptación, el respeto, la belleza, la armonía, la salud, la opulencia…

Y sigues avanzando y todo se va diluyendo cada vez más, perdiendo cada vez más densidad. Y llega un momento en que todo ‘es’ de inmediato como yo siento, y percibo que no hay exterior, solo un enfoque parcial del todo informe que toma forma al ser percibido por ese enfoque. No es como lo ves: lo conviertes en lo que percibes, para ti, para tu consumo de ello. El mundo que tienes es tu creación para tu consumo. Y cuando no necesites alimentarte de nada, cuando ya seas todo, autosostenible, completo, cuando seas, en conciencia, el Todo, dejarás de ser enfoque, y cada cosa desaparecerá.

Todo desaparecerá para ti y comprenderás que nada Es en sí mismo. Entonces podrás conocer que siempre que haya un punto de vista, existirá un mundo. Y todo ‘es’ y nada ‘es’. No hay un mundo que se encienda y se apague. No hay nada más que lo que tú ves, pero lo que tú ves es una percepción personalizada del todo, a la que has dado una forma determinada, mientras ello mismo, ‘no-es’.

Solo puedes desaparecer del mundo cuando todos aquellos seres vivos hayan quedado saldados, eliminados, de tal forma que por ninguna de las dos partes exista nada que active una visión del otro de una manera determinada. Eso es por lo que cada liberación personal implica la liberación en el aspecto equivalente de la otra entidad.

Dos imanes desaparecen cuando se vuelven una pieza.

 

Graciela Bárbulo