No pienses… ¡Sabe!

https://pixabay.com/es/persona-ni%C3%B1a-humana-alegr%C3%ADa-2806280/

No pienses… ¡Sabe!

No pienses…
¡Sabe!

Porque la Sabiduría está más allá de la mente.

 

 

Fuente de la imagen (modificada): https://pixabay.com/es/persona-ni%C3%B1a-humana-alegr%C3%ADa-2806280/

Ejercicio de Liberación Mental de Conflictos

Parece complicado cambiar la aparente realidad únicamente enfocándose en la idea opuesta.

Por eso, la propuesta de este ejercicio se basa en dar cabida al concepto tiempo.

Es, tal vez, difícil que uno se vea como desea mientras la realidad le está mostrando lo contrario, pero es posible crear un espacio de confianza, alentarlo, y dirigirlo hacia un objetivo hasta ahora invisible.

Confía. El universo se encarga de lo necesario para que tu mundo sea como tú deseas. Él únicamente necesita un objetivo.

¿Cuantas cosas impensables han sucedido en tu vida para que ahora sea como es? Mira hacia atrás y comprobarás cómo elementos aparentemente desconectados encajaron como las piezas de un puzzle para lograr un propósito.

Confía. Todo es mente, y tú eres más grande que ella.

 

 


Todo el mundo está en su Aquí

No existe un escenario en el que estemos todos.

Cada cual tiene su propio escenario personal.

Cuando tú estás con otras personas, crees que ellas están ahí contigo. Sin embargo, cada una de ellas está en su propio Centro, en su escenario personal.

De tal forma, tú sólo percibes el reflejo de ti en cada persona, y para cada persona representas el reflejo de sí misma.

Cada cual mete al otro en su escenario; es decir, en su «punto de fuga».

Pero nadie está ahí enfrente.

Todo el mundo está en su «Aquí».


Sal de la encerrona de la Inconsciencia

Sal de la encerrona de la Inconsciencia. En ella están la soledad y el miedo.

 
 
El ego es la identificación con los sentidos.

Todo lo sensorial es privado.

El mundo de los sentidos es nuestra burbuja de individualidad. Es en él donde se desarrolla el karma.

El mundo de los sentidos es el velo de la ignorancia. Y su manipulación configura la Matrix.

Pero no somos sus víctimas; podemos elegir.

La elección se da entre dos opciones: Dualidad y Unidad.
 
 
La dualidad pertenece al mundo de los sentidos. Lo sensorial demarca cualidades que implican que lo percibido cobre una naturaleza material. Así, nos movemos entre: lo deseable y lo indeseable, lo justo y lo injusto, lo bonito y lo feo…

Pero estas cualidades ambivalentes son la proyección de una dualidad previa, que viene demarcada por el concepto de «yo» y «el otro» o «yo-lo otro». Es decir, dentro del mundo de los sentidos necesariamente ha de emerger un «yo» que perciba, y desde este foco de percepción se define, en primer lugar, lo que es «no-yo», y, posteriormente, y dentro de este concepto dual, lo que es afín y lo que no lo es (bueno, malo…).

Este mundo sensorial es una creación subjetiva y, por lo tanto, solitaria. Nadie más que yo percibe lo que yo percibo, porque solo yo uso mis sentidos. De este modo, y porque la búsqueda de unicidad es inherente a toda vida, buscamos la unión con todo aquello que consideramos favorable, y lo llamamos «bueno», mientras que «malo» sería todo aquello con lo que no somos capaces de edificar un nexo.

Desde este mundo sensorial/dual/material, nos comunicamos con el reflejo de otros mundos igualmente sensoriales/duales/materiales. Entonces, de nuevo, oscilamos en la dualidad de unas circunstancias que no son estables. Una bonita relación un día se convierte en mala o se termina, porque se ha tambaleado en la secuencia de coincidencia. Es decir, se ha realizado dentro de los términos en los que había una sincronía de ambas partes, en donde las dos han podido hacer coincidir sus vibraciones. Una vez que estas vibraciones ya no coinciden, la relación del «yo» con «el otro», o «lo otro», termina.

Las coincidencias de los sentidos han terminado.

En ese momento, configuramos el concepto «tiempo».

El tiempo, entonces, se define únicamente a través de circunstancias que vienen determinadas por la percepción sensorial, y por lo tanto tienen un principio y un final.
 
Sin embargo, existe una realidad que trasciende la percepción subjetiva. Fuera del mundo de los sentidos, el «yo» deja de existir, con lo que no existe el “no-yo” que se configuraba como su opuesto. Es decir, al no existir un «yo», no existe un foco de percepción. Al no existir este foco de percepción desde el «yo», nada tiene cualidades subjetivas. Nada depende de los sentidos. Todo, simplemente, es. Y lo que pudiera ser «yo» es el Todo.

Ahora estamos en la realidad sin percepción, sin sentidos, sin subjetivación. No existe un «yo» y un «lo otro», un «bueno» o un «malo». No hay cualidades. Todo es Uno.

La búsqueda se ha terminado, porque la separación ha desaparecido.

No hay procesos, no hay circunstancias, porque no hay cualidades personales; por lo tanto, el tiempo no existe.
 
 

Haz memoria… ¿Qué cualidades han definido tus momentos más perfectos? Si piensas con sinceridad, te vas a dar cuenta de que tales momentos han sucedido cuando se había eliminado todo límite entre «tú» y «lo otro», incluso cuando no has sentido un yo… ¿No es así?
 
 
La elección, entonces, se da entre venerar lo sensorial (dual-material) y su confrontación intrínseca del «yo» con el objeto (el «no-yo»); o bien salir de la percepción sensorial.

Detrás de toda percepción de los sentidos, del otro lado de toda percepción de objeto alguno, incluidos los cuerpos-identidades, está la liberación.

Despertar es traspasar los muros conscientemente y descubrir que en realidad nunca hubo tales muros, que toda barrera fue subjetiva.

Mira al otro. Él no es otro…, ¡porque tú no eres otro!

Cuando reconozcas eso, quien observe ya no será el individuo, la personalidad, y todo será una unidad, armonía danzando. El Juego de la Realidad Impersonal.
 
 
Existe una elección que acaba con el sufrimiento. Es fácil deducir cuál es. ¿Verdad?
 
 


Yo me quedé los recuerdos en el reparto de bienes

Categoría: Relatos

¿Recuerdas cuando bajábamos a fumar un cigarrillo en la acera de enfrente, solo porque hacía una bonita noche?

Desde allí mirábamos la gente pasar y, sobre sus cabezas, nuestros balcones, encendidos, abiertos, esperándonos.

La otra noche volví. Los balcones estaban cerrados. La calle, desierta.

Hacia frío.

Tú no estabas allí.

Creo que yo tampoco.

Parece que me tocaron a mí los recuerdos
en el reparto de bienes.

De acuerdo. Entonces,
ahora que hace frío y no hay tabaco,
me asomaré a mi memoria,
inspiraré instantes
y espiraré poesía.


Eres el dios de tu realidad

Etiquetas:

Imagínate que ese personaje al que llamas ‘yo’, todos los personajes y todos los acontecimientos de tu mundo están dentro de lo que tú Realmente Eres.

Imagínate que hasta que no acojas armoniosamente todo ello, lo que Eres quedará fuera; y tú, entonces, serás un pequeño ‘yo’ a merced de circunstancias aleatorias, externas a ti.

Eso es lo que has estado creyendo ser, pero tú Eres lo que envuelve todas las apariencias de tus sentidos.

Eres el dios de tu realidad.

 


No pienses hacia atrás. Piensa hacia delante.

No pienses hacia atrás. Piensa hacia delante.

Se abrirá entonces, ante ti, un horizonte limpio, nuevo. Estarás creando desde cero, como un dios.

La culpa llena la mente de toxinas, y estas se instalan en tu cuerpo y en tu vida.

Atrás solo hay lo que se ha quedado acumulado, lo que no ha fluido. Esto son los tóxicos de las vivencias no digeridas. Lo que vives feliz se mantiene como un proceso liberador.

Olvida la culpa. Cada cual es su propio amo, responsable de lo que acepta sentir. Olvida ayudar compulsivamente; no todo el mundo quiere ayuda, algunos solo buscan alguien que le sirva como depósito para sus miserias. Ayudarles bloquea el propio camino, lo intoxica, e impide al otro despertar a la realidad, amparado en una ayuda que le mantiene encerrado en su miseria.

Libérate de lo tóxico, eso no te lo puse Yo, es todo cosa tuya. Nadie te puede obligar a padecer lo que libremente eliges ser. ¡Elige estar liberado de lo tóxico!

Yo te creé libre, como un canal para Mi experiencia. No te puse límites: Te puse forma, para que, a través de esa forma vivieras una experiencia concreta. Te proveí de emociones y psique, para que te entusiasmaras y comprendieras (recuerda cuando eras pequeño, cuando aún no había un pasado-culpa). Eso fue lo que yo creé para ti. Abandona la culpa, no importan los chantajes ni las amenazas de nadie, ni las que has aprendido a inferirte a ti mismo. Eso es un invento, no te pasará nada, no temas, porque si te doblegas y actúas según la psicología humana, atrapado en las amenazas emocionales o psicológicas, con el propósito de no sentirte culpable, estarás siguiendo en el miedo que surge de la culpa.

Sé valiente, porque valiente es lo que Eres. Eres impulso, vida. Potencial en Libertad.

Yo te creé para vivir a través de ti las posibilidades de un mundo con forma. Yo no percibo lo que tú inventas. Tus problemas para mí son obstáculos que impiden el fluir de mi naturaleza. Para mí no son algo: son nada. Son eso que impide que algo suceda. Para mí son una puerta que mi hijo me cierra a mi propia vida en él.

Si quieres vivirme en ti, abandona todo depósito de pasado (culpa, miedo) y fluye guiado por tus instintos naturales, de ti hacia ti mismo, sin involucrar a nadie más.

En una mente enfocada en el futuro, lo que no es amor es miedo.
En una mente enfocada en el pasado, lo que no es amor es culpa.

Por tanto, la falta de amor, será miedo o culpa en función de donde la ubiquemos:

El miedo paraliza el avance.
La culpa paraliza el avance.

Solo el amor permite el avance.
Solo el amor fluye.

Permíteme Ser a través de ti.
Permítete ser a través de Mí.


Libera tu subconsciente de artefactos inservibles

La mente es el peaje que el Ser paga para representarse en este plano.
Cuando el Ser se proyecta en este plano, lo hace a través de nuestra mente. Y en la mente tenemos todo tipo de conceptos que el Ser tiene que arrastrar hacia la manifestación.

De tal forma, cuando en tu vida sucedan cosas indeseables, echa un vistazo a los trastos que tienes allí metidos, mira a ver cuánta basura has dejado que se colocara allí, qué creencias del entorno, de la sociedad has permitido que vivan allí, y elimínalas. Si no hubiera en tu mente ningún concepto, ninguna creencia, tu vida sería un fluir de paz, felicidad, amor, armonía… Pero todo esto, que es la naturaleza de tu Ser, se tiene que impregnar de los artefactos que hay en tu mente subconsciente, para fluir desde la dimensión en la que todo ello es realidad hasta el plano de tu vida.

Tu subconsciente es un recipiente; está lleno de «cosas». No son tuyas, han sido inyectadas. Sácalas. Todo lo que hay en tu subconsciente tendrá que representarse en tu realidad. Sácalo, es así de simple. ¿Cómo? Si tu realidad está conformada de todo ello, entonces no hay, por definición, una realidad determinada, por lo tanto, ¡tú la creas! Si ahora estás creando tu realidad con todo eso, por deducción es posible retirarlo y dejar libre el espacio o llenarlo con ideas magníficas de éxito, salud, amor, armonía. Así de simple es. Retira los trastos inservibles y mete cosas bellas. Busca la imagen ideal de tu mundo y olvídate de cómo llegar a él. Tan solo haz esto: amuéblalo con la imagen sostenida de tu concepto de perfección, impregnada de emoción. El constante fluir del Ser dejará de arrastrar lo que hasta ahora ha estado arrastrando, porque ya no estará ahí, y comenzará a arrastrar hacia tu realidad toda la belleza que le has colocado para impregnar su fluir, su naturaleza, con ello.

Recuerda. Tu subconsciente es la vidriera por la que pasa la Luz del Ser. Cuando la Luz del Ser que Eres llegue, desde la dimensión a la que pertenece (a la que perteneces), hasta tu mundo, proyectará el color de la vidriera a través de la cual pasó.

Todo es modificable en tu mundo. Nada impone que tenga que ser así, por más que sea lo que siempre has estado viendo. Lo has estado viendo porque hay un consenso inconsciente de las mentes para darle credibilidad, amparado en que «siempre es de esa manera». Pero tú puedes desmarcarte de ello y crear tu propia realidad individual, basada en tu criterio sin contaminar por el colectivo. El colectivo no es más verdad, solo se hace más fuerte porque se retroalimenta fortaleciéndose al ver en el otro, y en el otro, ayer y anteayer siempre lo mismo. Pero, ahora que ya lo sabes, tú eres libre de permitir que esto forme parte de tu mente, o salga dejando tu mente limpia y a disposición del Ser, o vacía, o «amueblada» con la información que desees ver proyectada en tu mundo, para tu uso y beneficio.

No hay, en el mundo, una ley que sea, por defecto, La Ley de este Mundo, porque este mundo no es una realidad en sí mismo, sino una proyección de realidades individuales. Tu mundo es como tu mente dicte. Si tú no actúas conscientemente, a voluntad, se proyectará en él todo lo que ya está en el colectivo, lo que te dictó tu educación, y con lo que te bombardea constantemente lo que vibra en el entorno. Pero todo ello forma parte de tu realidad tan solo si tú lo permites.

La mente es un recipiente y un canal. Aloja «cosas» que arrastra consigo la Luz del Ser que Eres. Elige conscientemente qué cosas deben ser estas.

Vacía tu mente de trastos viejos, ajenos, sucios, y permítete amueblarla a tu antojo. Vive feliz tu vida. Es tuya. Eres libre, eres el Ser que Eres, perfecto, feliz, vacío. Completo.


Conversación entre yo y Yo

—En realidad nunca he nacido a este mundo, y esto es una enorme obra de imaginación conjunta.

» Lo sé. Lo percibo. Pero, ¿cómo puedo colocar mi conciencia en la percepción de la obra sin estar dentro? ¿Cómo puedo aislarme de las sensaciones de los sentidos?

» ¿Cómo puedo dejar de ser víctima y volver a mi origen? Y, si esta representación está creada por mí, ¿cómo puedo reconfigurarla?

 

—En este momento, eres parte de un conjunto. Esta mente desde la que percibes es una identificación con un yo, de manera que te ves envuelta en otros yoes. Entonces, tienes que vivir con relación a tus conceptos de los otros, y de la creación misma.

» Para salir tienes que romper el puzle entero. Date cuenta de que todo lo que percibes que te sucede en el mundo está relacionado con los otros.

» Lo primero es el lugar que ocupas. Elige ocupar otro lugar. Elígelo desde la sensación de la vivencia que deseas representar para ti.

» El lugar en el que estás ahora (tus situaciones, experiencias, entorno…) vienen como respuesta a tus conceptos de los otros y del mundo mismo. Cambia esos conceptos.

» ¿Algo te confronta con otro yo? Abandona el conflicto que representa el otro en ti. El otro no es más que el muro que eriges para darte cabezazos. Permite que caiga. No hay un otro en contraposición, solo en referencia a su propio yo.

» ¿Algo te confronta con el mundo? ¿Cómo puede ser eso, si el mundo que percibes está configurado con tu criterio de él? ¿Te das cuenta? No, el mundo no es hostil en sí mismo. El mundo en el que vives, tu ambiente y las posibilidades que parece ofrecerte, representan tu capacidad para darte el derecho de expresarte a lo grande. Todos los recursos que necesitas para vivir feliz aquí ya los tienes. Vienen de lo increado. Vienen de tu potencial, que es total. Sin embargo, te colocas en una situación de carencia, y automáticamente se generan las circunstancias que te convierten en víctima.

» Créate a ti misma como quieras, pero si no te confrontas verás que todo es posible, que todo está bien, que no hay enemigos ni hostilidad, que el mundo te acoge y es una fuente de posibilidades. Es tu concepto de yo lo que hay que corregir, recuerda. Y el yo se representa respecto de cada otro yo, y respecto del ámbito en el que desarrollar las experiencias.

» Siente el total en ti. Siente por encima de lo que tus sentidos perciben. Olvida la apariencia. La magia existe, y lo «imposible» puede suceder en un instante. Una vez sucedido, la mente acoplará una justificación para no percibir la fisura de lo ilógico en la lógica que creéis vivir.

» Tú, que creas tu realidad, no eres quien la padece. Eres quien la crea y observa. Y luego la siente.

» Olvídate de lo que parece ser y permite expresarse a Lo que Es. En poco tiempo lo tendrás delante, materializado.


Sobre lo que se percibe como «problema»

Eso es problema porque tú lo envuelves en argumentos que lo definen como problema. Yo no veo problema; no existe eso para mí. Al igual que no existió nunca lo que consideras éxito. El éxito lo fue porque envolviste una circunstancia con argumentos que lo definieron como tal.

Envuelve eso con argumentos de éxito, y en lugar de problema será un éxito. Convierte en disfrute tu proyecto de que se represente como éxito, haz que sea el comienzo de un gran éxito. Eres el dios de todo tu mundo: crea circunstancias que lo conviertan en éxito.

Eso está ahí, en esa apariencia de problema, por error, como reflejo de información no divina, no correcta. Corrige esa información sobre la base de que no es tuya, porque no es de dios. Déjala ir y rodea la circunstancia de éxitos que evidencien que eres dios, y que las cosas no están limitadas a lo que se cree: las cosas escapan de estructuras mentales y condicionamientos. Ve más allá de estos, rompe la mente estructurada y define tu mundo desde todas las posibilidades a tu disposición, porque tú eres quien las crea.

Eres libre por encima de lo estructurado. Elimina conceptos, memorias, y crea tu mundo.

Eres Dios. Lo fuiste para crearlo; sé para borrarlo.