Ejercicio de Liberación Mental de Conflictos

Ejercicio de Liberación Mental de Conflictos

Parece complicado cambiar la aparente realidad únicamente enfocándose en la idea opuesta.

Por eso, la propuesta de este ejercicio se basa en dar cabida al concepto tiempo.

Es, tal vez, difícil que uno se vea como desea mientras la realidad le está mostrando lo contrario, pero es posible crear un espacio de confianza, alentarlo, y dirigirlo hacia un objetivo hasta ahora invisible.

Confía. El universo se encarga de lo necesario para que tu mundo sea como tú deseas. Él únicamente necesita un objetivo.

¿Cuantas cosas impensables han sucedido en tu vida para que ahora sea como es? Mira hacia atrás y comprobarás cómo elementos aparentemente desconectados encajaron como las piezas de un puzzle para lograr un propósito.

Confía. Todo es mente, y tú eres más grande que ella.

 

 


Sal de la encerrona de la Inconsciencia

Sal de la encerrona de la Inconsciencia. En ella están la soledad y el miedo.

 
 
El ego es la identificación con los sentidos.

Todo lo sensorial es privado.

El mundo de los sentidos es nuestra burbuja de individualidad. Es en él donde se desarrolla el karma.

El mundo de los sentidos es el velo de la ignorancia. Y su manipulación configura la Matrix.

Pero no somos sus víctimas; podemos elegir.

La elección se da entre dos opciones: Dualidad y Unidad.
 
 
La dualidad pertenece al mundo de los sentidos. Lo sensorial demarca cualidades que implican que lo percibido cobre una naturaleza material. Así, nos movemos entre: lo deseable y lo indeseable, lo justo y lo injusto, lo bonito y lo feo…

Pero estas cualidades ambivalentes son la proyección de una dualidad previa, que viene demarcada por el concepto de «yo» y «el otro» o «yo-lo otro». Es decir, dentro del mundo de los sentidos necesariamente ha de emerger un «yo» que perciba, y desde este foco de percepción se define, en primer lugar, lo que es «no-yo», y, posteriormente, y dentro de este concepto dual, lo que es afín y lo que no lo es (bueno, malo…).

Este mundo sensorial es una creación subjetiva y, por lo tanto, solitaria. Nadie más que yo percibe lo que yo percibo, porque solo yo uso mis sentidos. De este modo, y porque la búsqueda de unicidad es inherente a toda vida, buscamos la unión con todo aquello que consideramos favorable, y lo llamamos «bueno», mientras que «malo» sería todo aquello con lo que no somos capaces de edificar un nexo.

Desde este mundo sensorial/dual/material, nos comunicamos con el reflejo de otros mundos igualmente sensoriales/duales/materiales. Entonces, de nuevo, oscilamos en la dualidad de unas circunstancias que no son estables. Una bonita relación un día se convierte en mala o se termina, porque se ha tambaleado en la secuencia de coincidencia. Es decir, se ha realizado dentro de los términos en los que había una sincronía de ambas partes, en donde las dos han podido hacer coincidir sus vibraciones. Una vez que estas vibraciones ya no coinciden, la relación del «yo» con «el otro», o «lo otro», termina.

Las coincidencias de los sentidos han terminado.

En ese momento, configuramos el concepto «tiempo».

El tiempo, entonces, se define únicamente a través de circunstancias que vienen determinadas por la percepción sensorial, y por lo tanto tienen un principio y un final.
 
Sin embargo, existe una realidad que trasciende la percepción subjetiva. Fuera del mundo de los sentidos, el «yo» deja de existir, con lo que no existe el “no-yo” que se configuraba como su opuesto. Es decir, al no existir un «yo», no existe un foco de percepción. Al no existir este foco de percepción desde el «yo», nada tiene cualidades subjetivas. Nada depende de los sentidos. Todo, simplemente, es. Y lo que pudiera ser «yo» es el Todo.

Ahora estamos en la realidad sin percepción, sin sentidos, sin subjetivación. No existe un «yo» y un «lo otro», un «bueno» o un «malo». No hay cualidades. Todo es Uno.

La búsqueda se ha terminado, porque la separación ha desaparecido.

No hay procesos, no hay circunstancias, porque no hay cualidades personales; por lo tanto, el tiempo no existe.
 
 

Haz memoria… ¿Qué cualidades han definido tus momentos más perfectos? Si piensas con sinceridad, te vas a dar cuenta de que tales momentos han sucedido cuando se había eliminado todo límite entre «tú» y «lo otro», incluso cuando no has sentido un yo… ¿No es así?
 
 
La elección, entonces, se da entre venerar lo sensorial (dual-material) y su confrontación intrínseca del «yo» con el objeto (el «no-yo»); o bien salir de la percepción sensorial.

Detrás de toda percepción de los sentidos, del otro lado de toda percepción de objeto alguno, incluidos los cuerpos-identidades, está la liberación.

Despertar es traspasar los muros conscientemente y descubrir que en realidad nunca hubo tales muros, que toda barrera fue subjetiva.

Mira al otro. Él no es otro…, ¡porque tú no eres otro!

Cuando reconozcas eso, quien observe ya no será el individuo, la personalidad, y todo será una unidad, armonía danzando. El Juego de la Realidad Impersonal.
 
 
Existe una elección que acaba con el sufrimiento. Es fácil deducir cuál es. ¿Verdad?
 
 


Libérate de tus limitaciones

En este plano, representas lo que tu subconsciente cree que eres.

Sin embargo, tú sabes que Eres más que eso. Tú eres un ser sin limitaciones.

Localiza lo que te hizo sentir indigno hasta el punto en que esa sensación limitante impactó en tu centro emocional y tu subconsciente lo recogió como verdad.

Localiza dentro de ti eso que te limitó.

Si tu realidad es menos que tu ideal de ti mismo, busca en tu memoria, a través de tus emociones, a tus “castradores”.

Elimina a tus castradores de tu interior. Nada que quite valor a una persona está en lo cierto. La única verdad es que tú eres y lo puedes todo. Cualquier tipo de carencia es una ilusión.

Libérate de toda vibración limitante que pueda latir en ti.

Y date cuenta de que tú eres todo potencial. Cuentas con todo lo necesario para ser lo que en cada momento sientas que eres. Si no encuentras los recursos para ser lo que sientes que eres, entonces algo ajeno a ti está actuando a través de ti sin tu conocimiento de ello.

Ahora ya lo sabes. Reconoce lo que te limita e invítalo a irse. Se irá, puesto que necesita tu aceptación para usurpar tu identidad.

Libérate de lo que no eres. Eres todo lo que tu alma siente que es, y, cuando lo aceptas, los recursos aparecen.

Recuerda:

Tu vida es el tablero de juego que contiene todos los pensamientos propios, y los pensamientos ajenos a los que les has dado crédito.

Elige esos pensamientos a voluntad.


No pienses hacia atrás. Piensa hacia delante.

No pienses hacia atrás. Piensa hacia delante.

Se abrirá entonces, ante ti, un horizonte limpio, nuevo. Estarás creando desde cero, como un dios.

La culpa llena la mente de toxinas, y estas se instalan en tu cuerpo y en tu vida.

Atrás solo hay lo que se ha quedado acumulado, lo que no ha fluido. Esto son los tóxicos de las vivencias no digeridas. Lo que vives feliz se mantiene como un proceso liberador.

Olvida la culpa. Cada cual es su propio amo, responsable de lo que acepta sentir. Olvida ayudar compulsivamente; no todo el mundo quiere ayuda, algunos solo buscan alguien que le sirva como depósito para sus miserias. Ayudarles bloquea el propio camino, lo intoxica, e impide al otro despertar a la realidad, amparado en una ayuda que le mantiene encerrado en su miseria.

Libérate de lo tóxico, eso no te lo puse Yo, es todo cosa tuya. Nadie te puede obligar a padecer lo que libremente eliges ser. ¡Elige estar liberado de lo tóxico!

Yo te creé libre, como un canal para Mi experiencia. No te puse límites: Te puse forma, para que, a través de esa forma vivieras una experiencia concreta. Te proveí de emociones y psique, para que te entusiasmaras y comprendieras (recuerda cuando eras pequeño, cuando aún no había un pasado-culpa). Eso fue lo que yo creé para ti. Abandona la culpa, no importan los chantajes ni las amenazas de nadie, ni las que has aprendido a inferirte a ti mismo. Eso es un invento, no te pasará nada, no temas, porque si te doblegas y actúas según la psicología humana, atrapado en las amenazas emocionales o psicológicas, con el propósito de no sentirte culpable, estarás siguiendo en el miedo que surge de la culpa.

Sé valiente, porque valiente es lo que Eres. Eres impulso, vida. Potencial en Libertad.

Yo te creé para vivir a través de ti las posibilidades de un mundo con forma. Yo no percibo lo que tú inventas. Tus problemas para mí son obstáculos que impiden el fluir de mi naturaleza. Para mí no son algo: son nada. Son eso que impide que algo suceda. Para mí son una puerta que mi hijo me cierra a mi propia vida en él.

Si quieres vivirme en ti, abandona todo depósito de pasado (culpa, miedo) y fluye guiado por tus instintos naturales, de ti hacia ti mismo, sin involucrar a nadie más.

En una mente enfocada en el futuro, lo que no es amor es miedo.
En una mente enfocada en el pasado, lo que no es amor es culpa.

Por tanto, la falta de amor, será miedo o culpa en función de donde la ubiquemos:

El miedo paraliza el avance.
La culpa paraliza el avance.

Solo el amor permite el avance.
Solo el amor fluye.

Permíteme Ser a través de ti.
Permítete ser a través de Mí.


Si se acabó el sendero de tus sueños

Ya lo he tenido todo,
todo lo que he añorado en mi camino
por este estrecho mundo.
No me queda más sueño que viajar
lejos de donde el cuerpo aún palpita.

Tal vez tú ya viviste, como yo,
lo que tu sueño creaba día tras día.

¿Y luego qué?
¿Qué pasa cuando acaba el recorrido?

El camino termina y sigues vivo,
lleno de oxígeno, observando los restos
que las huellas dejaron
a tu paso.

Si despiertas, si avanzas hacia donde no hay contraste,
la gente te rehuirá, se mofarán de ti y te harán el vacío.
No te importe. Detrás de ello no hay nada,
solo miedo al temblor de unos cimientos
sostenidos en humo.

He visto amigos irse de mi lado,
cazados por las garras de un destino
invisible, impredecible, despiadado .
Yo no pude hacer nada, se escaparon del mundo
con la agenda repleta de proyectos
y mi mensaje en espera de respuesta.

Cuando acabe el camino
y la hostilidad se alce ante tu huida,
aguanta el tirón; todos somos dioses.
Cada núcleo es el núcleo de lo eterno.
Cada otro es un yo. Hay un relevo
pendiente en una esquina para ellos.

Nunca fui más feliz que ahora que miro
lo que pareció ser y nunca ha sido,
y lo que somos todos.

Si sabes de qué hablo,
si se acabó el sendero de tus sueños,
disfruta,
no sientas desengaño, baila conmigo.
Esta vida está llena de regalos.

Vivir no es un estado pasajero.
La vida es inherente a la existencia.
Y la existencia es la vida que trasciende
la vida,
la muerte,
el sueño de avanzar y el fin del vuelo.

Pero yo quiero
morir antes de irme
porque quiero
nacer antes del fin
del destino marcado en el tablero.


Descubrir el significado de las cosas negativas en la vida para liberarse de ellas

No consideres esa cosa (persona, circunstancia) un problema. Considéralo el pasillo hacia la solución de una situación previa que era necesario cambiar.

¿De donde surge esa cosa? ¿Qué tipo de conflicto interno estabas teniendo cuando apareció?

Una vez que hayas identificado la situación previa, averigua cuál es la situación ideal a la que te puede dirigir.

¿Hacia dónde te puede llevar? ¿Qué regalo te puede dar?

Estudia, no de qué te priva, sino lo que te permite esa cosa.

Desde el momento en que lo tengas, mantén siempre en tu mente lo que esa cosa realmente significa.

Con esta práctica, el sufrimiento que te ocasionaba cesará.

 


Conversación entre yo y Yo

—En realidad nunca he nacido a este mundo, y esto es una enorme obra de imaginación conjunta.

» Lo sé. Lo percibo. Pero, ¿cómo puedo colocar mi conciencia en la percepción de la obra sin estar dentro? ¿Cómo puedo aislarme de las sensaciones de los sentidos?

» ¿Cómo puedo dejar de ser víctima y volver a mi origen? Y, si esta representación está creada por mí, ¿cómo puedo reconfigurarla?

 

—En este momento, eres parte de un conjunto. Esta mente desde la que percibes es una identificación con un yo, de manera que te ves envuelta en otros yoes. Entonces, tienes que vivir con relación a tus conceptos de los otros, y de la creación misma.

» Para salir tienes que romper el puzle entero. Date cuenta de que todo lo que percibes que te sucede en el mundo está relacionado con los otros.

» Lo primero es el lugar que ocupas. Elige ocupar otro lugar. Elígelo desde la sensación de la vivencia que deseas representar para ti.

» El lugar en el que estás ahora (tus situaciones, experiencias, entorno…) vienen como respuesta a tus conceptos de los otros y del mundo mismo. Cambia esos conceptos.

» ¿Algo te confronta con otro yo? Abandona el conflicto que representa el otro en ti. El otro no es más que el muro que eriges para darte cabezazos. Permite que caiga. No hay un otro en contraposición, solo en referencia a su propio yo.

» ¿Algo te confronta con el mundo? ¿Cómo puede ser eso, si el mundo que percibes está configurado con tu criterio de él? ¿Te das cuenta? No, el mundo no es hostil en sí mismo. El mundo en el que vives, tu ambiente y las posibilidades que parece ofrecerte, representan tu capacidad para darte el derecho de expresarte a lo grande. Todos los recursos que necesitas para vivir feliz aquí ya los tienes. Vienen de lo increado. Vienen de tu potencial, que es total. Sin embargo, te colocas en una situación de carencia, y automáticamente se generan las circunstancias que te convierten en víctima.

» Créate a ti misma como quieras, pero si no te confrontas verás que todo es posible, que todo está bien, que no hay enemigos ni hostilidad, que el mundo te acoge y es una fuente de posibilidades. Es tu concepto de yo lo que hay que corregir, recuerda. Y el yo se representa respecto de cada otro yo, y respecto del ámbito en el que desarrollar las experiencias.

» Siente el total en ti. Siente por encima de lo que tus sentidos perciben. Olvida la apariencia. La magia existe, y lo «imposible» puede suceder en un instante. Una vez sucedido, la mente acoplará una justificación para no percibir la fisura de lo ilógico en la lógica que creéis vivir.

» Tú, que creas tu realidad, no eres quien la padece. Eres quien la crea y observa. Y luego la siente.

» Olvídate de lo que parece ser y permite expresarse a Lo que Es. En poco tiempo lo tendrás delante, materializado.


Sobre lo que se percibe como «problema»

Eso es problema porque tú lo envuelves en argumentos que lo definen como problema. Yo no veo problema; no existe eso para mí. Al igual que no existió nunca lo que consideras éxito. El éxito lo fue porque envolviste una circunstancia con argumentos que lo definieron como tal.

Envuelve eso con argumentos de éxito, y en lugar de problema será un éxito. Convierte en disfrute tu proyecto de que se represente como éxito, haz que sea el comienzo de un gran éxito. Eres el dios de todo tu mundo: crea circunstancias que lo conviertan en éxito.

Eso está ahí, en esa apariencia de problema, por error, como reflejo de información no divina, no correcta. Corrige esa información sobre la base de que no es tuya, porque no es de dios. Déjala ir y rodea la circunstancia de éxitos que evidencien que eres dios, y que las cosas no están limitadas a lo que se cree: las cosas escapan de estructuras mentales y condicionamientos. Ve más allá de estos, rompe la mente estructurada y define tu mundo desde todas las posibilidades a tu disposición, porque tú eres quien las crea.

Eres libre por encima de lo estructurado. Elimina conceptos, memorias, y crea tu mundo.

Eres Dios. Lo fuiste para crearlo; sé para borrarlo.

 


Tú eres todo lo que te afecta en cualquier sentido

En el momento en que retiras de ti todo bloqueo que te impide una relación nítida con alguna faceta específica de ti mismo, el entorno dejará de ser amenazante. Entonces, se convertirá en la expresión y el canal de la energía que permita que tu naturaleza fluya libremente en su más elevado aspecto.

Cuando una relación te hace daño, esto sucede porque la vibración de la emisión del otro, en lugar de llegar a tu consciencia directamente, choca, y se fusiona con un bloqueo que imposibilita la correcta recepción de la información.

Este bloqueo es una densidad que impide la interpretación, ya que la información se dirige directamente a ese espacio de dolor en el que finalmente queda atrapada. Como consecuencia, saltan los resortes de la reproducción del sufrimiento, con una respuesta afín de vuelta.

Pero sucede más: este mismo dolor bloqueado es el que se extiende hasta la otra persona para ser atraído nuevamente por ti.

Es decir: si tienes una herida emocional, esta no queda inerte, sino que cobra vida y busca realizarse dentro del concepto de dualidad.

¡Todo lo que existe tiende a la búsqueda del re-conocimiento de «sí mismo»! Por lo tanto, cada bloqueo en ti es un algo creado dentro de tu campo energético, con tu propia energía personal, que se ha independizado de su fuente, creando una identidad propia. En el momento en que se reconoce como «algo», busca la dualidad, dentro de la cual le sea posible convertirse, por un lado en parte pasiva (receptiva), y por otro lado emisora, es decir, en la expresión activa de su naturaleza. En su proceso de expansión, cuenta con el campo vibratorio que pertenece a la naturaleza sobre la que se ha generado y, en ella, las dualidades pueden expresarse a través de:

—El cuerpo (en forma de desequilibrios físicos).
—El entorno (en forma de conflictos con pareja, padres, hijos, amigos, compañeros, etc.).
—La vida (como circunstancias que te llevan hacia un límite en un nivel determinado).

De tal forma, todo conflicto físico, emocional o vital depende exclusivamente de ti. El foco, entonces, de la solución nunca está en el objeto exterior, puesto que el exterior es la proyección que la naturaleza primaria de «eso» utiliza para re-conocerse.

El único modo de librarse de estos conflictos es buscar el Foco, y Disolverlo.

Todos estos focos son pequeños yoes que se fueron creando a lo largo de la vida, en función de experiencias que impactaron, en algún momento, en la identidad personal, y no encontraron salida. Al no encontrar una vía de escape, quedaron impresos en el campo áurico personal.

En general (es decir, si no se ha realizado un trabajo consciente de liberación), todas las personas conviven con esos yoes. Es posible, aplicando una honrada búsqueda, seguir la pista de estos conflictos hacia dentro del Ser, hasta detectar el conflicto inicial y, tras ello, devolver la vibración densa, la energía atascada, al Todo, logrando así librarse progresivamente de esos yoes. Pero, curiosamente, sucede con frecuencia que las personas sienten que con ello se les va la vida, que al liberarse de sus emociones aniquila, asimismo, su poder. Pues bien, todo ello está formado de ego. En cada liberación de ello, se libera ego, y es aquí donde se empieza a sentir el vértigo de perderse a sí mismo. Sentís, «si pierdo el ego, desaparezco». Pero existe una confusión importante a este respecto. Y ahora te pregunto: Cuando se pierde el ego, ¿qué queda? Piénsalo, ¿qué queda de ti si no tienes ego?

Aquí es donde quiero dejar una cosa clara: el ego no es «tú», y no te sirve para sobrevivir, ni para definirte, ni para expresarte, ni para amar, ni para disfrutar.

Naces sin ego. Y, sin embargo, desde que naces, e incluso antes, eres alguien específico en el mundo, ¿verdad? Desde que naces, hay algo que define que tú eres tú. ¿Qué es ese algo? Lo que te define y te defiende en este mundo es: Tu Identidad.

El ego, entonces, es el sustituto, usurpador, de tu Identidad.

¿Crees que sin ego tienes que anularte, que soportar lo intolerable, que sufrir, que aguantar, que..? No es así. Tu identidad es aquello que contiene, y por tanto expresa, lo que Eres, y, de tal modo, configura lo que vives.

En el momento en que dejes de vivir desde el ego, y vivas a través de tu identidad, nada de ti buscará un foco de proyección para volver a ti a través de ninguna persona, situación o enfermedad; todo fluirá de acuerdo con lo que tú Eres, así la cualidad de lo que llegue a ti y lo que Eres, y, por tanto, expresas, será la misma.

Cuando tu ego no exista, y sea tu identidad la que viva la vida, todo llegará a ti en y desde su más pura esencia. Y lo que ahora te ocasiona conflicto, o bien dejará de existir, o podrás interpretarlo de forma que no te dañe, de forma que cuando llegue a ti pueda seguir su camino, mientras tú te mantienes en la vibración pura y genuina de tu Ser, de lo que Eres, expresado en el mundo de las formas a través de tu identidad, y reflejando, para ti, una vida, relaciones y salud, que te llevarán a la consecución de la felicidad, como resultado de la expresión de llevarse a cabo, en todos esos ámbitos, la naturaleza que Eres.

No sufras más. El sufrimiento es un error. Entrega la fuente de tu sufrimiento a la vibración más elevada de ti, y se deshará.

 

Entrégamelo a Mí, y te liberarás.

Tú eres la parte de Mí que se expresa en la materia, y Yo Soy tu sustento. Siempre apoyo lo que tú Eres, porque Eso es lo que Yo Soy.


Toda una vida

Categoría: Relatos

Argimiro, constreñido, como era, y estupefacto como estaba, se tiró por el balcón.

Tardó un buen rato en llegar al final del trayecto, algo así como toda la vida.

Una vez hubo terminado el viaje, subió de nuevo y continuó su historia, liberado, impasible.

 

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