Cuando al fin

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Cuando al fin

Cuando al fin venció el terror
y se atrevió a mirar a sus demonios,
descubrió que ellos,
aterrados,
no se atrevían a mirarle.


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Nada perdido

Quiero sacar tu esperanza de estas letras;
tu alegría, incluso,
si las lees.

Te digo: yo morí.
Y es cierto, varias veces.
Aún ahora estoy muerta
pero sé,
       tal vez porque tengo perspectiva
            ¡al fin!,
que nada importa.

Nada se pierde porque nada hubo.
Solo estuviste tú.
Y, mírate, ¿no estás ahora?

Si algo acabó, nunca empezó.
Por lo tanto, y ya que solo estás tú,
pareció ser un sueño.

Mírate de nuevo, estás aquí.
Y lo que eras es poder,
y los elementos fluctúan entre la paz
y la ilusión.

Estás aquí, libre, disponible.
Tienes la esencia y tienes el sueño.

Y parece que un mundo reclama tu presencia.
Pero, ¡ojo!, tuyos son tus pensamientos,
y estos son imágenes
de las cuales están compuestos los momentos
del mundo
que es tu vida.

Nada perdido.
Lo que nunca nació, siempre existe.

Sobre ello, tu voluntad ante los ojos.
Vístela de confianza, de esperanza
y vive la realidad que brota de tus anhelos,
para que nazca.

Disfruta, porque cuando parezca morir
se estará, simplemente, desintegrando
en su esencia,
      que es La Esencia,
       lo que Eres
       eternamente.

            Sin fin.


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Solo permite

La puerta de acceso para los regalos del universo es la paz,

nunca la ansiedad.

Pide y Permite que eso llegue a ti.

 

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Que tu subconsciente no sea tu contrincante, sino tu aliado

Vigila tu subconsciente, no sea que tenga otro plan y te ponga la zancadilla cuando decidas dirigirte a una meta.

El subconsciente es simplemente una programación, y actúa inconsciente, silenciosa y solapadamente. No tiene voluntad, solo inercia.

Pero tú eres la voluntad consciente, vívida, de manera que el timón está en tus manos.

Recuérdalo, el poder es tuyo, porque eres la vida en acción, la voluntad consciente.

Graciela Bárbulo

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Deseo o Miedo

Category : FotoFrases

Cada forma que adopta la vida

siempre es la respuesta,

o a un deseo

o a un miedo.

 

Graciela Bárbulo

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Iluminación

— Maestro, yo hago lo mismo que tú, tengo tu misma percepción de las cosas; sin embargo, tú estás Iluminado, estás liberado del dolor, y yo no. ¿Cuál es la diferencia?

—La diferencia primordial es que yo veo al que actúa, por lo tanto no soy él, y tu eres quien actúa, por lo tanto no te ves.

Graciela Bárbulo

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Parpadeo de la Realidad

«El universo se enciende y apaga en términos de conciencia.»

 

Es verdad que estudiar y practicar insistentemente algo nos puede llevar al dominio (o a la excelencia) de esa materia. Pero mi experiencia a nivel espiritual ha sido diferente. La insistencia en la práctica de este objetivo nos acerca a una puerta en la que se nos muestra algo inesperado. No se trata de ser un genio en eso, sino en ir elevando el nivel de vibración hasta entrar en aquello con lo que ni siquiera contábamos, algo que no buscábamos, y sin embargo se nos muestra. Hablo de encontrar eso de cuya existencia no teníamos conocimiento previo. Esto puede llegar a ser confuso, pero tiempo al tiempo…

En una época de mi vida tuve la suerte de tener entre mi grupo de amigos, no tanto a personas espirituales (que también), sino a personas inquietas con el reconocimiento de que esta realidad no era la base de La Realidad. Hablábamos y practicábamos sanación energética, asistíamos a charlas y cursos sobre diferentes vertientes de la metafísica, y nos reuníamos para compartir experiencias.

En un momento dado, después de haber devorado «El Libro de Oro», de Saint Germain, y mientras leía, igual de vorazmente, la primera parte de «Un Curso de Milagros», tomé la costumbre de realizar la respiración alterna todos los días. Al poco tiempo comenzaron a surgir imágenes en mi mente, tan obvias como la realidad, imágenes de las que nunca desentrañé claramente el significado, pero ahí estaban, surgían de la nada de diferentes maneras: se plantaban ante mí o se mostraban a través de un agujero de luz que se iba abriendo lentamente, como si diera paso a otra dimensión, y mostraban, siempre, seres y objetos que parecían estar hechos de luz, repletos de brillos dorados.

Pero lo que más me sorprendió, que rápidamente compartí con mis amigos de ejercicios-experiencias, fue algo que me sucedió en un momento inesperado y de la manera más insólita. Se trataba de un modo de percepción de la realidad diferente al que hasta ese momento había experimentado. Iba conduciendo mi coche, sumergida en mis pensamientos, camino de mi casa desde el trabajo cuando, parada en un semáforo en rojo, miré hacia lo lejos y vi todo el escenario de actividad de la avenida en fotogramas. Las imágenes no eran continuas. A través de unos espacios de espacio-tiempo mínimos, podía percibir que todas las imágenes eran estáticas, pero se sucedían unas a otras de forma congruente, de manera que podía, uniéndolas secuencialmente, crear la sensación de movimiento. Es decir, el mundo no se mostraba como un continuum, sino como una serie de imágenes estáticas a las que mi consciencia, para dotar de significado, daba continuidad.

Cuando arranqué el coche, seguí mirando el escenario, y se mantenía igual. Al momento giré a la izquierda y todo se desvaneció.

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La vida volvía a ser como siempre. Pero yo ahora ya sabía que todo era cuestión de percepción, y no tenía por qué ser más válida la que hasta ese momento había tenido, la misma que todo el mundo mostraba tener.

Claro, llegué a casa y llamé rápidamente a mi amiga más ducha en experiencias extrasensoriales, pero creo que ni siquiera prestó demasiada atención. Sin embargo, yo sabía que había tomado contacto con algo real.

Más detalladamente, porque estas experiencias van acompañadas de determinados tipos de concepción, lo que percibí a nivel de consciencia (no visual) fue el Espacio que existe entremedias de cada fotograma. Me percaté de la pantalla, el espacio virgen sobre el que se sustentaba cada imagen. Este espacio era la naturaleza de la creación misma. ¡Y yo había tomado contacto con él! Este espacio, que como piezas de puzzle mal engarzadas, mostraba la esencia del Espacio Creador en el que todo estaba ubicado, al presentarse ante mi percepción me estaba informando de que estaba a mi disposición. Y, como tal, a disposición de todo aquel que diera por válida su realidad.

¿Y qué significa esto?

Pues bien, nosotros creamos cada escena como consecuencia de la escena anterior. ¿Quién piensa que cuando un hombre se tira al agua va a salir volando? Todos sabemos que cuando esto sucede, el hombre, en primer lugar, se moja, y, o nada o bucea. Entonces, nosotros creamos cada fotograma, cada trazo de realidad en función de la lógica. Pero este mecanismo es aprendido. Podemos cambiarlo, sí. Aunque, ¿hasta qué punto?

Bien, yo puedo, porque solo a mí me concierne, aplicar una nueva percepción de realidad no lógica; es decir, implantar una nueva diapositiva, y sus secuencias elegidas por mi voluntad, a algo que me afecte a mí, y solo a mí. La cuestión para hacer una modificación que afecte a la percepción de otro, o más aún, grupal, social… depende de la percepción del conjunto. Y aquí, Sancho, con la iglesia hemos topado.

La cuestión es que estuve muchos años queriendo comprender qué había sido esta percepción, buscando, leyendo a los grandes seres ascendidos, advaitas, yoguis, cuánticos…, y nunca encontré información sobre el tema.

Y ahora, de golpe, me entero de que esto se llama «Parpadeo de la Realidad». Y que científicos, yoguis, rishis, lo conocen. Y que lo definen así: «El universo se enciende y apaga en términos de conciencia, muy rápido, como un shift parpadeante».

Parpadeo fotogramas mente

¡Sí! Eso es. No sé cuánto dura. No sé por qué lo he visto; seguramente porque ralenticé mi nivel de percepción al trabajar con la respiración consciente, marcando sus ritmos y recorrido, mientras adentraba en mí conceptos que desestructuraban esta realidad como algo que es por defecto. Pero no me lo esperaba. Fue un regalo, un regalo divino. El regalo de la Esencia sobre la que se crea la aparente realidad, como algo a mi/nuestra disposición. No es necesario ver los fotogramas prediseñados (esto mantiene la ilusión). Es posible, está a nuestra disposición, percibir la materia prima de estos fotogramas, y crear de este modo la realidad que queramos.

¿Cómo hacerlo? ¿Quién dijo «fe»?

Si te paras a pensar de manera lógica, todo esto que existe surge, o de algo o de la nada (no hay otra). En ambos casos podemos tener acceso a ello. Porque en esta situación, el algo se nos ofrece, y la nada se nos muestra como potencial, es decir, como otro algo.

Si todo esto que percibimos, y el modo en que lo hacemos, está creándose a partir de nuestra conciencia inconsciente, ¿qué pasaría si aplicáramos nuestra conciencia consciente y creáramos a voluntad las imágenes en nuestra mente, las que deseemos en nuestra realidad?

¿Qué se necesita? Yo doy aquí cuatro ingredientes: Fe (a falta de experiencia o lógica), Imaginación (visualizar, y visualizarse por encima de toda falta de autoestima aprendida que nos envíe información de que no es lógico, o que no lo merecemos), Sensación (sentir la emoción vinculada a la imagen de nuestra mente) y ¡Constancia! Que no te venzan las realidades que se te muestran constantemente. Si ellas lo siguen haciendo es porque tienen más fuel (todavía) que las nuevas que estás implantando. Pero al dejar de prestarles atención en favor de otras imágenes nuevas, ¡garantizado!, las cambias.

La realidad, por tanto, está predefinida. Pero siempre y cuando nuestra voluntad no actúe a favor de un rediseño. Está en nuestra conciencia: la realidad está en nuestras manos.

 

 

Graciela Bárbulo