Yo me quedé los recuerdos en el reparto de bienes

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Yo me quedé los recuerdos en el reparto de bienes

Category : Relatos

¿Recuerdas cuando bajábamos a fumar un cigarrillo en la acera de enfrente, solo porque hacía una bonita noche?

Desde allí mirábamos la gente pasar y, sobre sus cabezas, nuestros balcones, encendidos, abiertos, esperándonos.

La otra noche volví. Los balcones estaban cerrados. La calle, desierta.

Hacia frío.

Tú no estabas allí.

Creo que yo tampoco.

Parece que me tocaron a mí los recuerdos
en el reparto de bienes.

De acuerdo. Entonces,
ahora que hace frío y no hay tabaco,
me asomaré a mi memoria,
inspiraré instantes
y espiraré poesía.


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La vida que cabe en la nada

Category : Poesía

Hoy me siento sola.

Tan sola que he tenido que gritarlo en el desierto.

 

No te hablo de ausencia, ni de pena.

No es añoranza.

 

Hoy las entrañas han reventado por la presión de un vacío

que ni siquiera entrega lágrimas,

ni recuerdo,

ni deseo.

 

No hay revancha.

 

Es frío.

Debe tratarse de la ausencia

de búsqueda,

del final del camino.

 

Pero si de repente

abrieras esa puerta,

mi mundo se volcaría

y las tinieblas se incendiarían.

 

Porque tú sabes de la vida que cabe en la nada

si nos miramos.

 

Graciela Bárbulo
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Me hubiera gustado

Me hubiera gustado salir contigo, pero salí sola a la terraza. Llovía. Hacía ese tipo de fresco que se quita con tu brazo sobre el mío. Solo habría que esperar un poco para que amaneciera. Quizá cuatro o cinco horas. Me hubiera gustado ver las líneas del cielo coloreándose a tu lado. Pero tal vez aún no volverías, hasta la próxima semana, o el próximo mes. Quién sabe. Quizá no volvieras nunca porque ya te hubieses tragado las pastillas, o lo hicieras en unas semanas, o meses.

No podía hacerlo contigo. Si se tratara de un viaje a tu lado, tal vez. Pero la muerte es individual, y mientras estuviera pasando el tiempo sin que contaras conmigo aún podrías volver en alguna ocasión, todavía.

Cada vez hacía más frío, y el amanecer estaba lejos. Así que volví a la habitación, eché las persianas por si amanecía sin ti, y cerré los ojos.

Era igual dentro que fuera, entonces que ahora. Llueve. Y hace frío.

 

Graciela Bárbulo