Me hubiera gustado

Me hubiera gustado

Categoría: Relatos

Me hubiera gustado salir contigo, pero salí sola a la terraza. Llovía. Hacía ese tipo de fresco que se quita con tu brazo sobre el mío. Solo habría que esperar un poco para que amaneciera. Quizá cuatro o cinco horas. Me hubiera gustado ver las líneas del cielo coloreándose a tu lado. Pero tal vez aún no volverías, hasta la próxima semana, o el próximo mes. Quién sabe. Quizá no volvieras nunca porque ya te hubieses tragado las pastillas, o lo hicieras en unas semanas, o meses.

No podía hacerlo contigo. Si se tratara de un viaje a tu lado, tal vez. Pero la muerte es individual, y mientras estuviera pasando el tiempo sin que contaras conmigo aún podrías volver en alguna ocasión, todavía.

Cada vez hacía más frío, y el amanecer estaba lejos. Así que volví a la habitación, eché las persianas por si amanecía sin ti, y cerré los ojos.

Era igual dentro que fuera, entonces que ahora. Llueve. Y hace frío.

 

Graciela Bárbulo

El hombre que prefería buscar a encontrar

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Categoría: Poesía

No estaba preparado para un sentir intenso y sucumbió.

Por eso,
cuando sintió
que no podía cargar con aquel peso, le dijo que no había nada en ella que él pudiera querer.

Y se marchó
dejando a la que no necesitaba en una silla de un salón.

Comenzó a sufrir.
Y conoció alguien en quien buscar continuamente. Llamó a su antiguo hogar:
«qué poca cosa has sido para mí;
ahora lucho, estoy vivo».

Y cuando se volvió ante su presente, dijo a aquella mujer:
«No paro de buscarla en tu mirada
y no la encuentro,

pero me muevo al despertar de cada día».

 

Graciela Bárbulo
Extracto del libro Merafísica.

Esa delgada línea entre el sufrimiento y el placer

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Categoría: Relatos

—Hola.

Esa voz con cadencia de humo de cigarro fluyendo entre unos labios carnosos, que reflejaba una sonrisa y un proyecto en penumbras, tan recordada, tantas veces ansiada desde su primera sonrisa, y desesperadamente buscada tras el primer beso infinito… Era él, la explosión de vida y la propuesta de muerte en aquellas notas roncas.

No contestó. Entregó silencio. Sabía con quién se estaba comunicando. La razón no cabía entre ellos. Todo se creaba sin molde, salvaje, sádico, arrebatador.

—¿Me has echado de menos?

Era Rodrigo, sin duda. Podía ver su cara pronunciando aquellas palabras. No había forma de escapar, porque no era un juego. Él era verdad, su propia verdad expresada francamente.

—Por supuesto. Ya lo sabes —contestó Ángela, sin tener tan siquiera el impulso de preguntar si él también la había añorado.

—¿Quieres dormir conmigo esta noche? — La primera vez que Rodrigo le hizo esa pregunta, ella se sintió en la necesidad de ofenderse, y así lo expresó. Esta vez su corazón dio un vuelco.

— Sí.

—De acuerdo, llevo la cena. Voy para allá.

Colgaron. El corazón parecía querer salir del pecho de Ángela. Rápidamente se arrancó de encima la ropa y abrió el grifo. Tardaría algo más de media hora en llegar, y tenía que llenar el tiempo con algo que no fuera dar vueltas por la casa de manera desesperada, así que se metió bajo el chorro de la ducha y dejó que el agua caliente fuera, poco a poco, relajando su alma.

 

Graciela Bárbulo


Dibújame el mapa de la vida que quieres

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Categoría: Poesía

Dibújame el mapa de la vida que quieres,

que yo seré tu cerco cuando temas,
tu puente cuando anheles,
y hechizo,
para que elijas reposo
entre tus jornadas
sobre mi pecho,


entre mis manos.

 

Graciela Bárbulo