Si existe

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Si existe

Category : Poesía

Si existe una cintura que puede sostener el cinturón de tus manos
sin quebrarse,
si existe un cuello que puede someterse al roce de tus labios
sin erizarse,
si existe un oído que puede soportar tus susurros,
sin rendirse,
si existe una piel que puede sentir tus caricias
sin doblegarse

te aseguro que
ni esa cintura, ni ese cuello, ni ese oído
ni esa piel

están en mi cuerpo.


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La pastilla azul

Category : Relatos

El mundo iba levantando las persianas al mismo día que él no quería vivir.

Aquella noche no se había tomado la pastilla azul.

Sabía que era un mago,
no un loco.

Sabía que era un genio,
no un esquizofrénico.

Pero la madrugada de aquella noche insomne el mundo había vuelto a ser absurdo, y los horarios se habían esfumado de su cabeza.

Con la persiana bajada,
apagué mis alarmas y quedé, también, sin tiempos.

Le abracé y le dije:

Yo soy el mundo. Vive conmigo este día,
que yo sé de tu verdad y también tengo magia
.

Aquella mañana vivimos la noche más loca
impregnados de magia
azul
            celeste.


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Solo nos mueve el amor

Independientemente de la forma que tome, solo nos mueve el amor.

 
La forma que nuestro impulso hacia el amor tome, nos invita a preguntarnos:
 

¿Qué estamos amando?

 

En el proceso de buscar la respuesta, podemos sentir:

la incomodidad de un muro (ira, venganza, envidia, odio… ), hemos topado con el ego.

el regocijo de la apertura (felicidad, satisfacción, libertad, alegría, paz…), nos hemos encontrado con el Ser.
 
 
En el primer caso, frente a frente con el ego, únicamente estamos intentando atravesar un prejuicio (“este individuo me hace daño”, “tengo problemas”, “no soy suficiente”, “nadie me apoya”…), todos derivados de resistencias asociadas a creencias.
 
 
Soltar esas creencias nos coloca en la línea directa hacia la fusión con el amor que nos mueve, directos hacia él, que también nos busca.


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Me gusta cómo quieres

Me gusta cómo quieres,
entregando cuerpo y alma,
firmando y afirmando,
divulgándolo al mundo,
abriendo paraísos,
regalando letras y retratos
con destino y remite,
inventando canciones y poemas,
con tu pluma y tu voz
de labios temblorosos.

Me gusta cómo quieres,
aunque ya no sea a mí.

Graciela Bárbulo

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Papel quemado

Category : Poesía

Se deshizo entre mis dedos como papel quemado
aquel sueño
            ayer ansiado

cuando desperté

a tu lado,

amor.

Graciela Bárbulo

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Todo mi amor

Le entregué todo mi amor.

Por eso, cuando me dio la espalda,
recogí velas
y el viento

(ahora libre)

de mi propio amor

me inundó.

Graciela Bárbulo

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La vida que cabe en la nada

Category : Poesía

Hoy me siento sola.

Tan sola que he tenido que gritarlo en el desierto.

 

No te hablo de ausencia, ni de pena.

No es añoranza.

 

Hoy las entrañas han reventado por la presión de un vacío

que ni siquiera entrega lágrimas,

ni recuerdo,

ni deseo.

 

No hay revancha.

 

Es frío.

Debe tratarse de la ausencia

de búsqueda,

del final del camino.

 

Pero si de repente

abrieras esa puerta,

mi mundo se volcaría

y las tinieblas se incendiarían.

 

Porque tú sabes de la vida que cabe en la nada

si nos miramos.

 

Graciela Bárbulo
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Desconfiguración del mundo

Cuando ya no lo esperaba, apareció

y dijo: perdóname.

 

Entonces, mi rencor se apagó,

el mundo se desconfiguró y solo

quedamos él y yo.

 

Y luego, nadie.

            Sólo Amor.

 

Graciela Bárbulo

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Amor ⇒ Arte

 

Cuando acaban los pensamientos y surge el amor,

la única forma probable de expresión se llama Arte.

Graciela Bárbulo

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Me hubiera gustado

Me hubiera gustado salir contigo, pero salí sola a la terraza. Llovía. Hacía ese tipo de fresco que se quita con tu brazo sobre el mío. Solo habría que esperar un poco para que amaneciera. Quizá cuatro o cinco horas. Me hubiera gustado ver las líneas del cielo coloreándose a tu lado. Pero tal vez aún no volverías, hasta la próxima semana, o el próximo mes. Quién sabe. Quizá no volvieras nunca porque ya te hubieses tragado las pastillas, o lo hicieras en unas semanas, o meses.

No podía hacerlo contigo. Si se tratara de un viaje a tu lado, tal vez. Pero la muerte es individual, y mientras estuviera pasando el tiempo sin que contaras conmigo aún podrías volver en alguna ocasión, todavía.

Cada vez hacía más frío, y el amanecer estaba lejos. Así que volví a la habitación, eché las persianas por si amanecía sin ti, y cerré los ojos.

Era igual dentro que fuera, entonces que ahora. Llueve. Y hace frío.

 

Graciela Bárbulo