Visualizar para Co-crear

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Visualizar para Co-crear

Visualizar, pero desde el logro.

Y el logro está en la dimensión en la que no se desea, porque ya existe.

Para co-crear hay que convertirse en otro.

@holistigra


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Tienes tu sueño a un sueño de ti

Es muy fácil.  Recuerda. Acuérdate de cuando sabías que tu vida aún no estaba hecha y te sentías libre para imaginar cómo sería. Ahora puedes actuar igual. Tu vida siempre está en evolución. No te vas a quedar aquí-ahora siempre. Entonces, ¿a dónde te quieres dirigir?

Elige dónde y dirígete allí cuando vayas a tu mente. Vive eso ya. Y no te sientas culpable, tienes el derecho y la capacidad. Tienes el poder.

Eso es el arte de la vida. Crėala.

Sueña. Sueña. Vive tu sueño y tu sueño acabara viviéndote.

Mete tu sueño en ti. El saldrá al mundo y te meterá a ti en él.

Pero sé feliz haciéndolo. Disfrútalo. Como antes. No está más lejos ni es más difícil que entonces.

Tienes tu sueño a un sueño de ti.

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Solo permite

La puerta de acceso para los regalos del universo es la paz,

nunca la ansiedad.

Pide y Permite que eso llegue a ti.

 

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Lo que hay

Me quemaba la ansiedad. No pude decir una palabra. Solo nos miramos.

Acercó su mano a mi pecho y plantó sobre él su palma. Un dolor profundo me invadió mientras él sujetaba mi espalda cuando mi cuerpo se desvaneció. Finalmente, abrí los ojos y le miré desde un espacio vacío, liviano. La opresión se había ido.

Entonces, alejó su mano y me la mostró, abierta. Un mundo de humo flotaba sobre ella. Miré atentamente y pude distinguir movimiento denso, como si todo se desarrollara dentro de lodo. Aquello había sido antes aire puro, pero un montón de ideas tercas se habían congregado para espesar el espacio. Fijé la vista y me vi a mí misma empujando mi cuerpo sin destino, desnuda, embarrada.

Me dijo: «sopla».

Yo me reí.

—Sopla— repitió. Él no se reía.

Miré de nuevo aquella forma que se contraía y se expandía, y soplé. Mi aliento era luz. El mundo se iluminó. Soplé de nuevo, y vi cómo se iba desvaneciendo en su mano todo aquello. Cuando entendí que eso no era nada, soplé de nuevo, y desapareció.

Me mostró su mano y me dijo: «aquí nunca hubo nada». Señaló mi cuerpo y me dijo: «ahí nunca hubo nada».

—Aquí, ¿hay algo?— pregunté mirando al suelo.

—Eso es lo que hay— contestó.

Graciela Bárbulo

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El pasado es maleable

La realidad es volátil como duna en el desierto.
El pasado es su espejismo.

Graciela Bárbulo
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Ejercicio para acelerar el proceso del cambio hacia la vibración que Eres

¿Quieres eliminar ciertas cosas de tu vida y agregar otras, pero no sabes de qué forma llevar a cabo el proceso?

Fíjate en que las que quieres añadir son la cara opuesta de las que quieres eliminar.

Quieres eliminar «lo que no es» para agregar «lo que es», con ello quiero decir lo que pertenece o no a tu actual realidad vibratoria.

Eso que ahora está y no deseas entró a formar parte de tu campo vital cuando tú estabas en un nivel de vibración inferior al actual. Tú lo atrajiste. Ahora no te nutre; es más, te drena. Lo que te nutre es justo aquello que hubiera pasado a formar parte de tu realidad si no hubieras atraído eso que ahora vibra más bajo que tú, en la frecuencia que vibrabas en aquel tiempo que lo ingresaste. Pero en aquel momento no estaba visible como una opción, sino tras una serie de circunstancias que elegiste no vivenciar.

No te preocupes. Todo eso es una fantasía. Tiene un principio y un final. Deja de prestarle atención y, aunque siga en tu vida por un tiempo, se irá desactivando poco a poco. Notarás que deja de ejercer presión, que pierde poder.

Ahora bien, ¿qué pasa con lo que deseas atraer? Eso vendrá, y lo hará porque el lugar que deseas que ocupe es el que le pertenece por resonancia con tu vibración actual. Sin embargo, la espera es demasiado larga, ¿verdad? Tú vas más deprisa en tu evolución que la ilusión que has creado. Y sientes desesperación de estar cargando con algo que no te pertenece en el «ahora».

Te propongo un EJERCICIO para acelerar el proceso de cambio. Con sus instrucciones atraerás más rápidamente hacia tu vida la realidad que te pertenece, esa que está en armonía con tu vibración actual:

Visualiza un círculo. En él estará representado todo lo que compone tu realidad: tu visión de ti mismo, tu trabajo, tu casa, tu pareja, tus circunstancias más relevantes, tu salud, tu economía…. Presta atención a todas y cada una de esas cosas. Identifica cada una con un símbolo que la defina.

Ahora tienes un tablero con todas las fichas. Tú eres el tablero. Las fichas son los elementos que juegan en tu vida.

Escoge una ficha, la que represente la realidad que más te molesta. Cógela, en tu visualización, y sácala fuera de la línea que delimita el círculo que tú eres. Una vez fuera, visualiza cómo se diluye su figura. Desaparece. Y ahora, siente… ¿Cómo sientes tu vida sin la realidad que representaba esa ficha en ella? ¡Te has quitado un peso de encima! Siéntete sin ese peso… Cuando hayas completado la sensación de liberación, averigua qué quieres que haya en su lugar. ¿Te vale con quedarte así, o deseas algo en su lugar? ¿Se ha ido una persona nociva y te quedas conforme? ¿Es suficiente con eso o deseas una persona bondadosa en su lugar? ¿Se ha ido una relación tóxica y te quedas muy feliz en su ausencia, o deseas una relación con la que vivir el amor, la empatía, la realización, con la que ser feliz?

Si deseas ingresar algo en su lugar, visualízalo. Pero antes estudia que desde el punto de vista espiritual sea Legítimo. Y, en este caso, lo legítimo se define básicamente por los siguientes principios:

  • No afecta el libre albedrío de otro.
  • Potencia el amor
  • Ofrece poder
  • Permite el desarrollo y la expresión.

Cuando lo tengas definido, visualiza su forma. Entonces, eso se convertirá en una imagen, y finalmente una ficha, que meterás dentro del círculo en el lugar de la que retiraste.

Ahora, recréate en sentirte con ello en tu vida. Respira, respíralo y siente…

Haz esto con todos los elementos, con cada ficha. Saca del tablero la carencia e introduce la abundancia. Saca lo que bloquea, lo que impide, e introduce lo que aporta, lo que es afín en vibración.

(Al realizar este ejercicio, ten en cuenta que la carencia es un «algo»; es decir, si te falta dinero, si te falta amor, si te falta seguridad, no hay un vacío de eso, sino un «algo» que lo sustituye. Identifica qué representa esa carencia, conviértelo en ficha y sácalo fuera del círculo que te representa en la vida).

Todo lo que hay en tu vida responde a lo que tú fuiste en algún momento. El espíritu  evoluciona más rápido que la energía, que le sigue. La conciencia siempre crece más ligera que la materialización de su realidad. Lo que eres ahora está en vías de plasmarse, pero con este ejercicio aceleras el proceso.

Si lo deseas y es legítimo, te pertenece, ya viene camino de tu realidad. Entonces, le puedes dar un impulso.

Lo que deseaste y no coincide con tu vibración actual se está alejando, pero si visualizas que el sitio ya está vacante, que ya se ha ido, acelerarás el proceso.

Es Legítimo este ejercicio. Te pertenece ver realizada la proyección de lo que Eres. El tiempo sutil se acelera y lo material no le sigue al mismo ritmo, por su vibración densa. Está bien, es correcto colaborar desde una dimensión superior para ver representado el resultado de lo que Eres.

Permite al Universo dar los pasos necesarios para reorganizar tu realidad desde lo que ahora representa hasta lo que has solicitado. Es posible que no siempre puedas interpretar correctamente los pasos que la naturaleza da, pero confía en que, independientemente de la apariencia que muestre, son los correctos, y al final tu tablero estará con las piezas elegidas para jugar una vida legítima, consciente y feliz.

 

Graciela Bárbulo

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Ahí no hay nada

Ahí no hay nada.  

Te pones las gafas de la culpa, del rencor, del victimismo, del sufrimiento, de la carencia… y ves eso. Todo lo que hay es la actividad que da forma a lo que justifique ese rencor, esa impresión de culpa, de dolor, esa sensación de ser víctima…

Y cada vez se añade algo nuevo que genera una forma externa que se acopla a ello.

Solo perdonando, perdonándonos, podemos limpiar el cristal de esas gafas.

¿Qué verías si eliminaras la culpa? ¿Qué cambiaría en tu vida? ¿Quién cambiaría?

¿Qué verías si eliminaras el victimismo? 

¿Qué verías si ¡te perdonaras!?

Toda interactuación con otro ser vivo es la comunicación de dos universos que se equilibran. Cada uno vive contra el otro lo que necesita para ser como es. No es posible hacer daño si no hay una víctima que previamente haya tomado contacto con la sensación de injusticia. Todo está compensado en este mundo dual. Nadie te hace daño. No haces daño a nadie. Simplemente llevas a cabo lo que define una cualidad de tu ego en conjunción con otro ser que hace lo propio, pero con la cara opuesta de la situación.

¿Qué hay más allá de este mundo percibido como tal? Al final de él, todo, y nada.

Entremedias, todos los niveles de percepción derivados de la conciencia del observador. La conciencia es aquello que se es, y no es constante: varía en cada momento. Ahora soy feliz, y todo lo que percibo es armonioso, amable, bello…. Ahora soy desgraciado, y todo lo que percibo es hiriente, fastidioso, cruel, feo… Ahora soy poca cosa, y mi mundo se adecua a ello poniéndome a personas y situaciones que me invaliden, rechacen, ofendan, hieran…

Y ahora soy todopoderoso. Entonces, el mundo pone ante mí todo lo que represente la aceptación, el respeto, la belleza, la armonía, la salud, la opulencia…

Y sigues avanzando y todo se va diluyendo cada vez más, perdiendo cada vez más densidad. Y llega un momento en que todo ‘es’ de inmediato como yo siento, y percibo que no hay exterior, solo un enfoque parcial del todo informe que toma forma al ser percibido por ese enfoque. No es como lo ves: lo conviertes en lo que percibes, para ti, para tu consumo de ello. El mundo que tienes es tu creación para tu consumo. Y cuando no necesites alimentarte de nada, cuando ya seas todo, autosostenible, completo, cuando seas, en conciencia, el Todo, dejarás de ser enfoque, y cada cosa desaparecerá.

Todo desaparecerá para ti y comprenderás que nada Es en sí mismo. Entonces podrás conocer que siempre que haya un punto de vista, existirá un mundo. Y todo ‘es’ y nada ‘es’. No hay un mundo que se encienda y se apague. No hay nada más que lo que tú ves, pero lo que tú ves es una percepción personalizada del todo, a la que has dado una forma determinada, mientras ello mismo, ‘no-es’.

Solo puedes desaparecer del mundo cuando todos aquellos seres vivos hayan quedado saldados, eliminados, de tal forma que por ninguna de las dos partes exista nada que active una visión del otro de una manera determinada. Eso es por lo que cada liberación personal implica la liberación en el aspecto equivalente de la otra entidad.

Dos imanes desaparecen cuando se vuelven una pieza.

 

Graciela Bárbulo

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Modificar el propio mundo

Este mundo está conformado por imaginación.  No solo la de cada cual. Todas las mentes se mezclan.

Yo puedo crear desde mi imaginación cosas nuevas en él a voluntad, pero tengo que persistir hasta que la sustancia creada por mí sea más potente que la colectiva.

Lo más accesible para mí es mi mundo privado, y su creación debe realizarse también en privado o con otra mente con la misma proyección.

La mente crea la forma, pero la vitalidad de esa forma se construye desde la emoción que inspira.

La sensación corporal de vivirla, la precipita hacia la materialización. Entonces tenemos todo ello en esta dimensión, de manera que lo creado desde mente, emoción y sensación nos permite la realización de eso mismo, pero ya a través de los sentidos.

La mente es eléctrica. La emoción, magnética. Y la sensación, vital. Todo ello unido crea lo que consideramos realidad, a través de la dualidad de la tercera dimensión.

¿Qué deseas modificar en tu mundo?

Graciela Bárbulo


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La Alquimia de la Pasión

El viaje más hondo de mi vida,

la memoria

 

de tu mirada furtiva por mis venas

con tu aliento acercándose         a mi boca.

 

¿Qué habría sido del tacto sin recuerdo?

Pieles rozándose

sin la sangre hirviendo.

 

Olvidaste dejar la puerta abierta.

 

 

Graciela Bárbulo

Poema seleccionado para formar parte de la I Antología de Poesía, de Chiado Editorial.