Category Archives: Artículos Metafísicos

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Sal de la encerrona de la Inconsciencia

Sal de la encerrona de la Inconsciencia. En ella están la soledad y el miedo.

 
 
El ego es la identificación con los sentidos.

Todo lo sensorial es privado.

El mundo de los sentidos es nuestra burbuja de individualidad. Es en él donde se desarrolla el karma.

El mundo de los sentidos es el velo de la ignorancia. Y su manipulación configura la Matrix.

Pero no somos sus víctimas; podemos elegir.

La elección se da entre dos opciones: Dualidad y Unidad.
 
 
La dualidad pertenece al mundo de los sentidos. Lo sensorial demarca cualidades que implican que lo percibido cobre una naturaleza material. Así, nos movemos entre: lo deseable y lo indeseable, lo justo y lo injusto, lo bonito y lo feo…

Pero estas cualidades ambivalentes son la proyección de una dualidad previa, que viene demarcada por el concepto de «yo» y «el otro» o «yo-lo otro». Es decir, dentro del mundo de los sentidos necesariamente ha de emerger un «yo» que perciba, y desde este foco de percepción se define, en primer lugar, lo que es «no-yo», y, posteriormente, y dentro de este concepto dual, lo que es afín y lo que no lo es (bueno, malo…).

Este mundo sensorial es una creación subjetiva y, por lo tanto, solitaria. Nadie más que yo percibe lo que yo percibo, porque solo yo uso mis sentidos. De este modo, y porque la búsqueda de unicidad es inherente a toda vida, buscamos la unión con todo aquello que consideramos favorable, y lo llamamos «bueno», mientras que «malo» sería todo aquello con lo que no somos capaces de edificar un nexo.

Desde este mundo sensorial/dual/material, nos comunicamos con el reflejo de otros mundos igualmente sensoriales/duales/materiales. Entonces, de nuevo, oscilamos en la dualidad de unas circunstancias que no son estables. Una bonita relación un día se convierte en mala o se termina, porque se ha tambaleado en la secuencia de coincidencia. Es decir, se ha realizado dentro de los términos en los que había una sincronía de ambas partes, en donde las dos han podido hacer coincidir sus vibraciones. Una vez que estas vibraciones ya no coinciden, la relación del «yo» con «el otro», o «lo otro», termina.

Las coincidencias de los sentidos han terminado.

En ese momento, configuramos el concepto «tiempo».

El tiempo, entonces, se define únicamente a través de circunstancias que vienen determinadas por la percepción sensorial, y por lo tanto tienen un principio y un final.
 
Sin embargo, existe una realidad que trasciende la percepción subjetiva. Fuera del mundo de los sentidos, el «yo» deja de existir, con lo que no existe el “no-yo” que se configuraba como su opuesto. Es decir, al no existir un «yo», no existe un foco de percepción. Al no existir este foco de percepción desde el «yo», nada tiene cualidades subjetivas. Nada depende de los sentidos. Todo, simplemente, es. Y lo que pudiera ser «yo» es el Todo.

Ahora estamos en la realidad sin percepción, sin sentidos, sin subjetivación. No existe un «yo» y un «lo otro», un «bueno» o un «malo». No hay cualidades. Todo es Uno.

La búsqueda se ha terminado, porque la separación ha desaparecido.

No hay procesos, no hay circunstancias, porque no hay cualidades personales; por lo tanto, el tiempo no existe.
 
 

Haz memoria… ¿Qué cualidades han definido tus momentos más perfectos? Si piensas con sinceridad, te vas a dar cuenta de que tales momentos han sucedido cuando se había eliminado todo límite entre «tú» y «lo otro», incluso cuando no has sentido un yo… ¿No es así?
 
 
La elección, entonces, se da entre venerar lo sensorial (dual-material) y su confrontación intrínseca del «yo» con el objeto (el «no-yo»); o bien salir de la percepción sensorial.

Detrás de toda percepción de los sentidos, del otro lado de toda percepción de objeto alguno, incluidos los cuerpos-identidades, está la liberación.

Despertar es traspasar los muros conscientemente y descubrir que en realidad nunca hubo tales muros, que toda barrera fue subjetiva.

Mira al otro. Él no es otro…, ¡porque tú no eres otro!

Cuando reconozcas eso, quien observe ya no será el individuo, la personalidad, y todo será una unidad, armonía danzando. El Juego de la Realidad Impersonal.
 
 
Existe una elección que acaba con el sufrimiento. Es fácil deducir cuál es. ¿Verdad?
 
 


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Libérate de tus limitaciones

En este plano, representas lo que tu subconsciente cree que eres.

Sin embargo, tú sabes que Eres más que eso. Tú eres un ser sin limitaciones.

Localiza lo que te hizo sentir indigno hasta el punto en que esa sensación limitante impactó en tu centro emocional y tu subconsciente lo recogió como verdad.

Localiza dentro de ti eso que te limitó.

Si tu realidad es menos que tu ideal de ti mismo, busca en tu memoria, a través de tus emociones, a tus “castradores”.

Elimina a tus castradores de tu interior. Nada que quite valor a una persona está en lo cierto. La única verdad es que tú eres y lo puedes todo. Cualquier tipo de carencia es una ilusión.

Libérate de toda vibración limitante que pueda latir en ti.

Y date cuenta de que tú eres todo potencial. Cuentas con todo lo necesario para ser lo que en cada momento sientas que eres. Si no encuentras los recursos para ser lo que sientes que eres, entonces algo ajeno a ti está actuando a través de ti sin tu conocimiento de ello.

Ahora ya lo sabes. Reconoce lo que te limita e invítalo a irse. Se irá, puesto que necesita tu aceptación para usurpar tu identidad.

Libérate de lo que no eres. Eres todo lo que tu alma siente que es, y, cuando lo aceptas, los recursos aparecen.

Recuerda:

Tu vida es el tablero de juego que contiene todos los pensamientos propios, y los pensamientos ajenos a los que les has dado crédito.

Elige esos pensamientos a voluntad.


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Todo Lo Que Es

Lo que consideramos «espontáneo» en la naturaleza responde a una programación interna, subconsciente, desde la que es proyectado hacia el exterior. No surge fuera; surge dentro y se proyecta ante nuestros sentidos.

No tiene sentido que en un Universo que es Todo-Lo-Que-Es, esto tan restringido que se representa ante nosotros sea ese Universo Infinito.

Si la realidad se nos muestra limitada, entonces se trata de una fracción de La Realidad Absoluta. No puede ser de otra forma, ya que el Absoluto, donde existimos y de lo que somos parte, es Todo Lo Que Hay; es decir, todos los potenciales probables.

¿Cómo es posible que Dios, que Es Todo-Lo-Que-Es, se haya expresado a sí mismo creando un único perfil de realidad? Si Dios es El Todo, entonces, esto que estamos experimentando es algo artificial, creado a propósito; y ha sido grabado en nosotros mismos, de manera que solo saliendo del propio ‘yo’ podemos darnos cuenta. Y si no es así, entonces Dios no puede ser Dios.


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Eres el dios de tu realidad

Imagínate que ese personaje al que llamas ‘yo’, todos los personajes y todos los acontecimientos de tu mundo están dentro de lo que tú Realmente Eres.

Imagínate que hasta que no acojas armoniosamente todo ello, lo que Eres quedará fuera; y tú, entonces, serás un pequeño ‘yo’ a merced de circunstancias aleatorias, externas a ti.

Eso es lo que has estado creyendo ser, pero tú Eres lo que envuelve todas las apariencias de tus sentidos.

Eres el dios de tu realidad.

 


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No pienses hacia atrás. Piensa hacia delante.

No pienses hacia atrás. Piensa hacia delante.

Se abrirá entonces, ante ti, un horizonte limpio, nuevo. Estarás creando desde cero, como un dios.

La culpa llena la mente de toxinas, y estas se instalan en tu cuerpo y en tu vida.

Atrás solo hay lo que se ha quedado acumulado, lo que no ha fluido. Esto son los tóxicos de las vivencias no digeridas. Lo que vives feliz se mantiene como un proceso liberador.

Olvida la culpa. Cada cual es su propio amo, responsable de lo que acepta sentir. Olvida ayudar compulsivamente; no todo el mundo quiere ayuda, algunos solo buscan alguien que le sirva como depósito para sus miserias. Ayudarles bloquea el propio camino, lo intoxica, e impide al otro despertar a la realidad, amparado en una ayuda que le mantiene encerrado en su miseria.

Libérate de lo tóxico, eso no te lo puse Yo, es todo cosa tuya. Nadie te puede obligar a padecer lo que libremente eliges ser. ¡Elige estar liberado de lo tóxico!

Yo te creé libre, como un canal para Mi experiencia. No te puse límites: Te puse forma, para que, a través de esa forma vivieras una experiencia concreta. Te proveí de emociones y psique, para que te entusiasmaras y comprendieras (recuerda cuando eras pequeño, cuando aún no había un pasado-culpa). Eso fue lo que yo creé para ti. Abandona la culpa, no importan los chantajes ni las amenazas de nadie, ni las que has aprendido a inferirte a ti mismo. Eso es un invento, no te pasará nada, no temas, porque si te doblegas y actúas según la psicología humana, atrapado en las amenazas emocionales o psicológicas, con el propósito de no sentirte culpable, estarás siguiendo en el miedo que surge de la culpa.

Sé valiente, porque valiente es lo que Eres. Eres impulso, vida. Potencial en Libertad.

Yo te creé para vivir a través de ti las posibilidades de un mundo con forma. Yo no percibo lo que tú inventas. Tus problemas para mí son obstáculos que impiden el fluir de mi naturaleza. Para mí no son algo: son nada. Son eso que impide que algo suceda. Para mí son una puerta que mi hijo me cierra a mi propia vida en él.

Si quieres vivirme en ti, abandona todo depósito de pasado (culpa, miedo) y fluye guiado por tus instintos naturales, de ti hacia ti mismo, sin involucrar a nadie más.

En una mente enfocada en el futuro, lo que no es amor es miedo.
En una mente enfocada en el pasado, lo que no es amor es culpa.

Por tanto, la falta de amor, será miedo o culpa en función de donde la ubiquemos:

El miedo paraliza el avance.
La culpa paraliza el avance.

Solo el amor permite el avance.
Solo el amor fluye.

Permíteme Ser a través de ti.
Permítete ser a través de Mí.


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Libera tu subconsciente de artefactos inservibles

La mente es el peaje que el Ser paga para representarse en este plano.
Cuando el Ser se proyecta en este plano, lo hace a través de nuestra mente. Y en la mente tenemos todo tipo de conceptos que el Ser tiene que arrastrar hacia la manifestación.

De tal forma, cuando en tu vida sucedan cosas indeseables, echa un vistazo a los trastos que tienes allí metidos, mira a ver cuánta basura has dejado que se colocara allí, qué creencias del entorno, de la sociedad has permitido que vivan allí, y elimínalas. Si no hubiera en tu mente ningún concepto, ninguna creencia, tu vida sería un fluir de paz, felicidad, amor, armonía… Pero todo esto, que es la naturaleza de tu Ser, se tiene que impregnar de los artefactos que hay en tu mente subconsciente, para fluir desde la dimensión en la que todo ello es realidad hasta el plano de tu vida.

Tu subconsciente es un recipiente; está lleno de «cosas». No son tuyas, han sido inyectadas. Sácalas. Todo lo que hay en tu subconsciente tendrá que representarse en tu realidad. Sácalo, es así de simple. ¿Cómo? Si tu realidad está conformada de todo ello, entonces no hay, por definición, una realidad determinada, por lo tanto, ¡tú la creas! Si ahora estás creando tu realidad con todo eso, por deducción es posible retirarlo y dejar libre el espacio o llenarlo con ideas magníficas de éxito, salud, amor, armonía. Así de simple es. Retira los trastos inservibles y mete cosas bellas. Busca la imagen ideal de tu mundo y olvídate de cómo llegar a él. Tan solo haz esto: amuéblalo con la imagen sostenida de tu concepto de perfección, impregnada de emoción. El constante fluir del Ser dejará de arrastrar lo que hasta ahora ha estado arrastrando, porque ya no estará ahí, y comenzará a arrastrar hacia tu realidad toda la belleza que le has colocado para impregnar su fluir, su naturaleza, con ello.

Recuerda. Tu subconsciente es la vidriera por la que pasa la Luz del Ser. Cuando la Luz del Ser que Eres llegue, desde la dimensión a la que pertenece (a la que perteneces), hasta tu mundo, proyectará el color de la vidriera a través de la cual pasó.

Todo es modificable en tu mundo. Nada impone que tenga que ser así, por más que sea lo que siempre has estado viendo. Lo has estado viendo porque hay un consenso inconsciente de las mentes para darle credibilidad, amparado en que «siempre es de esa manera». Pero tú puedes desmarcarte de ello y crear tu propia realidad individual, basada en tu criterio sin contaminar por el colectivo. El colectivo no es más verdad, solo se hace más fuerte porque se retroalimenta fortaleciéndose al ver en el otro, y en el otro, ayer y anteayer siempre lo mismo. Pero, ahora que ya lo sabes, tú eres libre de permitir que esto forme parte de tu mente, o salga dejando tu mente limpia y a disposición del Ser, o vacía, o «amueblada» con la información que desees ver proyectada en tu mundo, para tu uso y beneficio.

No hay, en el mundo, una ley que sea, por defecto, La Ley de este Mundo, porque este mundo no es una realidad en sí mismo, sino una proyección de realidades individuales. Tu mundo es como tu mente dicte. Si tú no actúas conscientemente, a voluntad, se proyectará en él todo lo que ya está en el colectivo, lo que te dictó tu educación, y con lo que te bombardea constantemente lo que vibra en el entorno. Pero todo ello forma parte de tu realidad tan solo si tú lo permites.

La mente es un recipiente y un canal. Aloja «cosas» que arrastra consigo la Luz del Ser que Eres. Elige conscientemente qué cosas deben ser estas.

Vacía tu mente de trastos viejos, ajenos, sucios, y permítete amueblarla a tu antojo. Vive feliz tu vida. Es tuya. Eres libre, eres el Ser que Eres, perfecto, feliz, vacío. Completo.


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Descubrir el significado de las cosas negativas en la vida para liberarse de ellas

No consideres esa cosa (persona, circunstancia) un problema. Considéralo el pasillo hacia la solución de una situación previa que era necesario cambiar.

¿De donde surge esa cosa? ¿Qué tipo de conflicto interno estabas teniendo cuando apareció?

Una vez que hayas identificado la situación previa, averigua cuál es la situación ideal a la que te puede dirigir.

¿Hacia dónde te puede llevar? ¿Qué regalo te puede dar?

Estudia, no de qué te priva, sino lo que te permite esa cosa.

Desde el momento en que lo tengas, mantén siempre en tu mente lo que esa cosa realmente significa.

Con esta práctica, el sufrimiento que te ocasionaba cesará.

 


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Liberarse de las pasiones negativas para sanar

Por: Graciela Bárbulo

 

Estoy convencida de que toda enfermedad se puede curar. Porque curar no es crear, sino revertir lo creado. Curar no es hacer, sino deshacer.

Se trata de, simplemente, devolver el cuerpo a su origen. Si hemos sido capaces de crear sobre el cuerpo una apariencia diferente a su naturaleza, ¿cómo no va a ser posible volver a lo que subyace a esta apariencia?

No hay nada que hacer, solo eliminar. Simplemente permitir que lo que se ha superpuesto como apariencia se disuelva.

Volvamos a la naturaleza de lo que fuimos antes de enfermar. Si es posible, encontremos el punto de inflexión que cambió nuestro estado, y corrijámoslo. Creemos un nuevo pasado, perdonemos, descubramos que simplemente absorbimos una fantasía creada en nuestro mundo emocional, en nuestro estado anímico y psíquico, y sigamos adelante con la ligereza de lo que éramos antes de ese momento.

Volvamos a nuestra naturaleza. Nuestro cuerpo tendrá que adaptarse a lo que realmente somos para que podamos llevarnos a cabo.

Perdona, sigue adelante y vive la vida de tu naturaleza libre de pasiones negativas. Entonces todo lo que necesitas para expresar quien eres tendrá, inevitablemente, que asociarse a quien eres.

Recuerda, nuestro cuerpo y nuestro entorno son respuesta, nunca propuesta.


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Tú eres todo lo que te afecta en cualquier sentido

En el momento en que retiras de ti todo bloqueo que te impide una relación nítida con alguna faceta específica de ti mismo, el entorno dejará de ser amenazante. Entonces, se convertirá en la expresión y el canal de la energía que permita que tu naturaleza fluya libremente en su más elevado aspecto.

Cuando una relación te hace daño, esto sucede porque la vibración de la emisión del otro, en lugar de llegar a tu consciencia directamente, choca, y se fusiona con un bloqueo que imposibilita la correcta recepción de la información.

Este bloqueo es una densidad que impide la interpretación, ya que la información se dirige directamente a ese espacio de dolor en el que finalmente queda atrapada. Como consecuencia, saltan los resortes de la reproducción del sufrimiento, con una respuesta afín de vuelta.

Pero sucede más: este mismo dolor bloqueado es el que se extiende hasta la otra persona para ser atraído nuevamente por ti.

Es decir: si tienes una herida emocional, esta no queda inerte, sino que cobra vida y busca realizarse dentro del concepto de dualidad.

¡Todo lo que existe tiende a la búsqueda del re-conocimiento de «sí mismo»! Por lo tanto, cada bloqueo en ti es un algo creado dentro de tu campo energético, con tu propia energía personal, que se ha independizado de su fuente, creando una identidad propia. En el momento en que se reconoce como «algo», busca la dualidad, dentro de la cual le sea posible convertirse, por un lado en parte pasiva (receptiva), y por otro lado emisora, es decir, en la expresión activa de su naturaleza. En su proceso de expansión, cuenta con el campo vibratorio que pertenece a la naturaleza sobre la que se ha generado y, en ella, las dualidades pueden expresarse a través de:

—El cuerpo (en forma de desequilibrios físicos).
—El entorno (en forma de conflictos con pareja, padres, hijos, amigos, compañeros, etc.).
—La vida (como circunstancias que te llevan hacia un límite en un nivel determinado).

De tal forma, todo conflicto físico, emocional o vital depende exclusivamente de ti. El foco, entonces, de la solución nunca está en el objeto exterior, puesto que el exterior es la proyección que la naturaleza primaria de «eso» utiliza para re-conocerse.

El único modo de librarse de estos conflictos es buscar el Foco, y Disolverlo.

Todos estos focos son pequeños yoes que se fueron creando a lo largo de la vida, en función de experiencias que impactaron, en algún momento, en la identidad personal, y no encontraron salida. Al no encontrar una vía de escape, quedaron impresos en el campo áurico personal.

En general (es decir, si no se ha realizado un trabajo consciente de liberación), todas las personas conviven con esos yoes. Es posible, aplicando una honrada búsqueda, seguir la pista de estos conflictos hacia dentro del Ser, hasta detectar el conflicto inicial y, tras ello, devolver la vibración densa, la energía atascada, al Todo, logrando así librarse progresivamente de esos yoes. Pero, curiosamente, sucede con frecuencia que las personas sienten que con ello se les va la vida, que al liberarse de sus emociones aniquila, asimismo, su poder. Pues bien, todo ello está formado de ego. En cada liberación de ello, se libera ego, y es aquí donde se empieza a sentir el vértigo de perderse a sí mismo. Sentís, «si pierdo el ego, desaparezco». Pero existe una confusión importante a este respecto. Y ahora te pregunto: Cuando se pierde el ego, ¿qué queda? Piénsalo, ¿qué queda de ti si no tienes ego?

Aquí es donde quiero dejar una cosa clara: el ego no es «tú», y no te sirve para sobrevivir, ni para definirte, ni para expresarte, ni para amar, ni para disfrutar.

Naces sin ego. Y, sin embargo, desde que naces, e incluso antes, eres alguien específico en el mundo, ¿verdad? Desde que naces, hay algo que define que tú eres tú. ¿Qué es ese algo? Lo que te define y te defiende en este mundo es: Tu Identidad.

El ego, entonces, es el sustituto, usurpador, de tu Identidad.

¿Crees que sin ego tienes que anularte, que soportar lo intolerable, que sufrir, que aguantar, que..? No es así. Tu identidad es aquello que contiene, y por tanto expresa, lo que Eres, y, de tal modo, configura lo que vives.

En el momento en que dejes de vivir desde el ego, y vivas a través de tu identidad, nada de ti buscará un foco de proyección para volver a ti a través de ninguna persona, situación o enfermedad; todo fluirá de acuerdo con lo que tú Eres, así la cualidad de lo que llegue a ti y lo que Eres, y, por tanto, expresas, será la misma.

Cuando tu ego no exista, y sea tu identidad la que viva la vida, todo llegará a ti en y desde su más pura esencia. Y lo que ahora te ocasiona conflicto, o bien dejará de existir, o podrás interpretarlo de forma que no te dañe, de forma que cuando llegue a ti pueda seguir su camino, mientras tú te mantienes en la vibración pura y genuina de tu Ser, de lo que Eres, expresado en el mundo de las formas a través de tu identidad, y reflejando, para ti, una vida, relaciones y salud, que te llevarán a la consecución de la felicidad, como resultado de la expresión de llevarse a cabo, en todos esos ámbitos, la naturaleza que Eres.

No sufras más. El sufrimiento es un error. Entrega la fuente de tu sufrimiento a la vibración más elevada de ti, y se deshará.

 

Entrégamelo a Mí, y te liberarás.

Tú eres la parte de Mí que se expresa en la materia, y Yo Soy tu sustento. Siempre apoyo lo que tú Eres, porque Eso es lo que Yo Soy.


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La Corrupción desde el punto de vista espiritual

Por Graciela Bárbulo

 

Si tuviera que escribir un artículo sobre la corrupción en el mundo, comenzaría diciendo que no hay tal corrupción, incluso que no existe dicho mundo.

Me explico.

Cuando admiramos un cuadro, nos movemos frente a él. Nos aproximamos y nos alejamos a fin de apreciar su sentido y sus detalles. Si nos acercáramos mucho, podríamos distinguir los trazos, y si nos acercáramos aún más incluso percibiríamos la textura de la tela. En estos momentos, ¿dónde está el cuadro?

Del mismo modo, cuando vamos ampliando más y más una imagen digital en nuestra pantalla, llega un momento en el que la imagen se pierde y solo se aprecian los píxeles que la componen. ¿Dónde está, entonces, la imagen?

El primer principio de El Kybalión (documento que resume las enseñanzas del Hermetismo) nos dice que «el Todo es Mente; el universo es mental». También, la doctrina Advaita (No-Dualidad) nos dice que no hay otro, que todo es Yo. Por otra parte, muchas enseñanzas de la Nueva Era nos animan a Co-Crear (crear con: el espíritu), para poder construir así nuestra realidad personal. Esta doctrina lleva implícita la aceptación de que somos nosotros los únicos responsables de lo que nos sucede.

No opino de manera diferente a la nueva filosofía espiritual cuando afirma que lo que vivimos en nuestra vida es la expresión de nuestra realidad interna.

Entonces, la pregunta que surge de inmediato es: ¿soy yo responsable de la guerra, de la corrupción, de la manipulación de las élites? Dejemos la respuesta en suspenso para afirmar que, seámoslo o no, si todos estos conceptos no forman parte de nuestro mundo interior, por más que existan ahí fuera, no nos afectarán.

Y ahora, vamos a abordar la cuestión: ¿soy yo responsable de lo que ocurre en el mundo? Para responder, me veo en la necesidad de realizar otra pregunta: ¿quién es «yo»?

Supongamos por un momento que aceptamos que el universo es mental. Todo es mente. Lo que sucede ahí afuera está en una mente inmensa, tanto que tú lo percibes, él lo percibe, yo lo percibo. Ahora bien, ¿de qué está conformada esa mente global, sino del conjunto de mentes individuales?

Pongamos una imagen a esta idea. Imaginemos que una serie de niños está haciendo pompas de jabón con diferentes productos. Cada niño, con su juguete, hace su pompa, y todas ellas se alzan al vuelo, unas hacia otras, fusionándose hasta que llega un momento en el que solo existe una gran pompa.

 

 

Lo que ha sucedido en este proceso es que todas las pompas, independientemente de su procedencia y naturaleza, se han convertido en una sola. La pompa de jabón de cada niño ha perdido su identidad en favor de la unidad. Ahora todas las mentes han creado una gran mente, un mundo, que es de todos.

Sin embargo, cuando cada niño siga jugando en solitario con su juguete, solo podrá usarlo para crear la pompa del jabón específico que haya elegido, y solo este material será el que afecte a su entorno personal, al aire que respira.

Por analogía, nos encontramos con que todos somos parte de lo que observamos, y por lo tanto también somos parte de la corrupción del mundo. Pero esto no implica que debamos ser víctimas de ella. El producto con el que juegue cada niño será el que determine su entorno, incluso se derrame sobre él, pegándose en sus labios y pasando a su organismo.

Cada uno traga lo que cada uno sopló.

Yendo un paso más allá, cuando el juego termina y ya no hay más pompas, cuando no estamos en la mente, ¿qué es lo que queda?, ¿dónde está el cuadro que compartíamos?

Y aquí me dirijo directamente a la cuestión de modo más desencarnado. ¿Qué pasa si yo no me involucro, ni emocional ni psicológicamente, con lo que está sucediendo en el mundo? ¿Qué sucede con lo que existe cuando no lo miro, cuando no lo toco, no lo huelo? ¿Existe realmente?

La física cuántica determina que los parámetros de la realidad nanoscópica se generan a partir de su observación. Trasladado al mundo macroscópico, esto significaría que lo que no existe para mí, no existe. Un amigo muy sabio me dijo una vez que el suelo se formaba bajo sus pies cuando él iba a dar un paso.

Sí, en este mundo que percibimos con los cinco sentidos existe corrupción, y muy gorda. Pero también existe una vía de escape de sus efectos. Los cinco sentidos sirven para distorsionar la realidad; lo que percibimos a través de ellos es estrictamente personal (aunque, eso sí, trasferible, ya que todas nuestras mentes están comunicadas a través de ellos; pero personal).

Es cuestión de intención; el logro se consigue casi como resultado directo de esta intención. Intenta percibir, desde cualquier situación física, anímica o psíquica en la que te encuentres, lo que no puedes alcanzar con los sentidos. Tal vez la mayor resistencia para llevar a cabo este intento sea la negación del ego. En ese caso, si puedes aceptar que un algo te dice no mientras otro algo te dice ¿por qué no?, anímate y hazle caso al segundo, porque será el único que te puede abrir las puertas del éxito. Entonces, dejando de lado ego, percepción sensorial, incluso expectativas, intenta «Percibir».

¿Qué existe en ese lugar al que pretendemos llegar? ¿Encontraremos de nuevo algún conflicto?

No lo hay, te lo garantizo. En ese lugar está lo previo a cualquier conflicto, el silencio anterior al ruido, la paz anterior a la guerra, el espacio vacío de todo cuerpo compacto.

Y en ese lugar estás tú, libre de lo que hasta ahora te ha aquejado.

Ese tú es el «Yo» que realmente eres, fuera de burbujas, fuera de normas, ruidos, juicios, dolor, sufrimiento.

Y ese «Yo» es lo que realmente, detrás de toda apariencia de persona, de problemas, de preocupaciones, de estrés, de fracasos… Eres.

Por todo ello, porque sé que lo que nos ocupa en el desarrollo de este tema es producto de lo que no es nuestra verdadera naturaleza, me vería completamente incapaz de escribir un artículo sobre la corrupción en el mundo.