Author Archives: Graciela Bárbulo

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Mi vehículo

Cuando voy conduciendo, hacia donde mire, ahí va mi vehículo, con lo cual ahí voy yo.

Y siempre voy conduciendo.

Mi vehículo se llama cuerpo.

 

 

 

Imagen: https://pixabay.com/es/paseo-camino-caminar-pies-sendero-2635038/


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No pienses… ¡Sabe!

No pienses…
¡Sabe!

Porque la Sabiduría está más allá de la mente.

 

 

Fuente de la imagen (modificada): https://pixabay.com/es/persona-ni%C3%B1a-humana-alegr%C3%ADa-2806280/

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Ejercicio de Liberación Mental de Conflictos

Parece complicado cambiar la aparente realidad únicamente enfocándose en la idea opuesta.

Por eso, la propuesta de este ejercicio se basa en dar cabida al concepto tiempo.

Es, tal vez, difícil que uno se vea como desea mientras la realidad le está mostrando lo contrario, pero es posible crear un espacio de confianza, alentarlo, y dirigirlo hacia un objetivo hasta ahora invisible.

Confía. El universo se encarga de lo necesario para que tu mundo sea como tú deseas. Él únicamente necesita un objetivo.

¿Cuantas cosas impensables han sucedido en tu vida para que ahora sea como es? Mira hacia atrás y comprobarás cómo elementos aparentemente desconectados encajaron como las piezas de un puzzle para lograr un propósito.

Confía. Todo es mente, y tú eres más grande que ella.

 

 


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Todo el mundo está en su Aquí

No existe un escenario en el que estemos todos.

Cada cual tiene su propio escenario personal.

Cuando tú estás con otras personas, crees que ellas están ahí contigo. Sin embargo, cada una de ellas está en su propio Centro, en su escenario personal.

De tal forma, tú sólo percibes el reflejo de ti en cada persona, y para cada persona representas el reflejo de sí misma.

Cada cual mete al otro en su escenario; es decir, en su «punto de fuga».

Pero nadie está ahí enfrente.

Todo el mundo está en su «Aquí».


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¿Quién me entiende?

Category : Poesía

¿Quién me entiende si digo que no hay nada que entender y
nadie preguntando,
y sin embargo necesito que me mires, sonrías
y asientas?

¿Quién, si digo que quiero celebrar contigo
que la soledad no existe?

Yo solo sé que sobre tu mirada despierta mi alma,
y, en el resplandor que estalla
cuando me veo en tus ojos,
amar no tiene identidad,

pero sí océanos.


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Sal de la encerrona de la Inconsciencia

Sal de la encerrona de la Inconsciencia. En ella están la soledad y el miedo.

 
 
El ego es la identificación con los sentidos.

Todo lo sensorial es privado.

El mundo de los sentidos es nuestra burbuja de individualidad. Es en él donde se desarrolla el karma.

El mundo de los sentidos es el velo de la ignorancia. Y su manipulación configura la Matrix.

Pero no somos sus víctimas; podemos elegir.

La elección se da entre dos opciones: Dualidad y Unidad.
 
 
La dualidad pertenece al mundo de los sentidos. Lo sensorial demarca cualidades que implican que lo percibido cobre una naturaleza material. Así, nos movemos entre: lo deseable y lo indeseable, lo justo y lo injusto, lo bonito y lo feo…

Pero estas cualidades ambivalentes son la proyección de una dualidad previa, que viene demarcada por el concepto de «yo» y «el otro» o «yo-lo otro». Es decir, dentro del mundo de los sentidos necesariamente ha de emerger un «yo» que perciba, y desde este foco de percepción se define, en primer lugar, lo que es «no-yo», y, posteriormente, y dentro de este concepto dual, lo que es afín y lo que no lo es (bueno, malo…).

Este mundo sensorial es una creación subjetiva y, por lo tanto, solitaria. Nadie más que yo percibe lo que yo percibo, porque solo yo uso mis sentidos. De este modo, y porque la búsqueda de unicidad es inherente a toda vida, buscamos la unión con todo aquello que consideramos favorable, y lo llamamos «bueno», mientras que «malo» sería todo aquello con lo que no somos capaces de edificar un nexo.

Desde este mundo sensorial/dual/material, nos comunicamos con el reflejo de otros mundos igualmente sensoriales/duales/materiales. Entonces, de nuevo, oscilamos en la dualidad de unas circunstancias que no son estables. Una bonita relación un día se convierte en mala o se termina, porque se ha tambaleado en la secuencia de coincidencia. Es decir, se ha realizado dentro de los términos en los que había una sincronía de ambas partes, en donde las dos han podido hacer coincidir sus vibraciones. Una vez que estas vibraciones ya no coinciden, la relación del «yo» con «el otro», o «lo otro», termina.

Las coincidencias de los sentidos han terminado.

En ese momento, configuramos el concepto «tiempo».

El tiempo, entonces, se define únicamente a través de circunstancias que vienen determinadas por la percepción sensorial, y por lo tanto tienen un principio y un final.
 
Sin embargo, existe una realidad que trasciende la percepción subjetiva. Fuera del mundo de los sentidos, el «yo» deja de existir, con lo que no existe el “no-yo” que se configuraba como su opuesto. Es decir, al no existir un «yo», no existe un foco de percepción. Al no existir este foco de percepción desde el «yo», nada tiene cualidades subjetivas. Nada depende de los sentidos. Todo, simplemente, es. Y lo que pudiera ser «yo» es el Todo.

Ahora estamos en la realidad sin percepción, sin sentidos, sin subjetivación. No existe un «yo» y un «lo otro», un «bueno» o un «malo». No hay cualidades. Todo es Uno.

La búsqueda se ha terminado, porque la separación ha desaparecido.

No hay procesos, no hay circunstancias, porque no hay cualidades personales; por lo tanto, el tiempo no existe.
 
 

Haz memoria… ¿Qué cualidades han definido tus momentos más perfectos? Si piensas con sinceridad, te vas a dar cuenta de que tales momentos han sucedido cuando se había eliminado todo límite entre «tú» y «lo otro», incluso cuando no has sentido un yo… ¿No es así?
 
 
La elección, entonces, se da entre venerar lo sensorial (dual-material) y su confrontación intrínseca del «yo» con el objeto (el «no-yo»); o bien salir de la percepción sensorial.

Detrás de toda percepción de los sentidos, del otro lado de toda percepción de objeto alguno, incluidos los cuerpos-identidades, está la liberación.

Despertar es traspasar los muros conscientemente y descubrir que en realidad nunca hubo tales muros, que toda barrera fue subjetiva.

Mira al otro. Él no es otro…, ¡porque tú no eres otro!

Cuando reconozcas eso, quien observe ya no será el individuo, la personalidad, y todo será una unidad, armonía danzando. El Juego de la Realidad Impersonal.
 
 
Existe una elección que acaba con el sufrimiento. Es fácil deducir cuál es. ¿Verdad?
 
 


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Libérate de tus limitaciones

En este plano, representas lo que tu subconsciente cree que eres.

Sin embargo, tú sabes que Eres más que eso. Tú eres un ser sin limitaciones.

Localiza lo que te hizo sentir indigno hasta el punto en que esa sensación limitante impactó en tu centro emocional y tu subconsciente lo recogió como verdad.

Localiza dentro de ti eso que te limitó.

Si tu realidad es menos que tu ideal de ti mismo, busca en tu memoria, a través de tus emociones, a tus “castradores”.

Elimina a tus castradores de tu interior. Nada que quite valor a una persona está en lo cierto. La única verdad es que tú eres y lo puedes todo. Cualquier tipo de carencia es una ilusión.

Libérate de toda vibración limitante que pueda latir en ti.

Y date cuenta de que tú eres todo potencial. Cuentas con todo lo necesario para ser lo que en cada momento sientas que eres. Si no encuentras los recursos para ser lo que sientes que eres, entonces algo ajeno a ti está actuando a través de ti sin tu conocimiento de ello.

Ahora ya lo sabes. Reconoce lo que te limita e invítalo a irse. Se irá, puesto que necesita tu aceptación para usurpar tu identidad.

Libérate de lo que no eres. Eres todo lo que tu alma siente que es, y, cuando lo aceptas, los recursos aparecen.

Recuerda:

Tu vida es el tablero de juego que contiene todos los pensamientos propios, y los pensamientos ajenos a los que les has dado crédito.

Elige esos pensamientos a voluntad.


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Yo me quedé los recuerdos en el reparto de bienes

Category : Relatos

¿Recuerdas cuando bajábamos a fumar un cigarrillo en la acera de enfrente, solo porque hacía una bonita noche?

Desde allí mirábamos la gente pasar y, sobre sus cabezas, nuestros balcones, encendidos, abiertos, esperándonos.

La otra noche volví. Los balcones estaban cerrados. La calle, desierta.

Hacia frío.

Tú no estabas allí.

Creo que yo tampoco.

Parece que me tocaron a mí los recuerdos
en el reparto de bienes.

De acuerdo. Entonces,
ahora que hace frío y no hay tabaco,
me asomaré a mi memoria,
inspiraré instantes
y espiraré poesía.


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Todo Lo Que Es

Lo que consideramos «espontáneo» en la naturaleza responde a una programación interna, subconsciente, desde la que es proyectado hacia el exterior. No surge fuera; surge dentro y se proyecta ante nuestros sentidos.

No tiene sentido que en un Universo que es Todo-Lo-Que-Es, esto tan restringido que se representa ante nosotros sea ese Universo Infinito.

Si la realidad se nos muestra limitada, entonces se trata de una fracción de La Realidad Absoluta. No puede ser de otra forma, ya que el Absoluto, donde existimos y de lo que somos parte, es Todo Lo Que Hay; es decir, todos los potenciales probables.

¿Cómo es posible que Dios, que Es Todo-Lo-Que-Es, se haya expresado a sí mismo creando un único perfil de realidad? Si Dios es El Todo, entonces, esto que estamos experimentando es algo artificial, creado a propósito; y ha sido grabado en nosotros mismos, de manera que solo saliendo del propio ‘yo’ podemos darnos cuenta. Y si no es así, entonces Dios no puede ser Dios.


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Eres el dios de tu realidad

Imagínate que ese personaje al que llamas ‘yo’, todos los personajes y todos los acontecimientos de tu mundo están dentro de lo que tú Realmente Eres.

Imagínate que hasta que no acojas armoniosamente todo ello, lo que Eres quedará fuera; y tú, entonces, serás un pequeño ‘yo’ a merced de circunstancias aleatorias, externas a ti.

Eso es lo que has estado creyendo ser, pero tú Eres lo que envuelve todas las apariencias de tus sentidos.

Eres el dios de tu realidad.