Author Archives: Graciela Bárbulo

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Conversaciones entre el sabio y el tonto – 5 –

O no hay nada afuera o yo soy afuera

—¿Cómo puedes decir que no hay nada ahí afuera?
Mira, mira todo esto, las colinas, los ríos, las montañas,
la gente, los problemas…

—¿Afuera? ¿Eso está afuera?

—Claro, ahí, delante de mis ojos.

—Pero tú no terminas en tus ojos.

—Yo soy mi cuerpo, y me comunico con lo de fuera a
través de mis sentidos.

—Tú eres lo que ves. Crees que todo ello está afuera
porque crees que tú eres el que ve, nada más; pero
tú también eres lo visto.

—Entonces…, ¿qué soy yo, sino este cuerpo que observa
y siente?

—Este cuerpo es la mirilla por la que percibes lo que
realmente eres. Y eres todo eso que observas y sientes.
Eres el que observa y siente, y eres el observar y el sentir.

(Todos somos sabios)

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Si existe

Category : Poesía

Si existe una cintura que puede sostener el cinturón de tus manos
sin quebrarse,
si existe un cuello que puede someterse al roce de tus labios
sin erizarse,
si existe un oído que puede soportar tus susurros,
sin rendirse,
si existe una piel que puede sentir tus caricias
sin doblegarse

te aseguro que
ni esa cintura, ni ese cuello, ni ese oído
ni esa piel

están en mi cuerpo.


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Siroco en mi Sáhara

Category : Relatos

La arena azotaba mis mejillas, se colaba por mis pestañas, mis oídos, mis fosas nasales; inundaba mi melena, latigueaba mis brazos y piernas, hasta que alcanzábamos el portalón de la iglesia y entrábamos.

La doctrina azotó mis mejillas, se coló por mis sentidos, inundó mi melena, vapuleó mi cuerpo entero por entre las costuras de mi vestido.

Y todo aquello había sido engendrado para amar y ser amado.

 


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La pastilla azul

Category : Relatos

El mundo iba levantando las persianas al mismo día que él no quería vivir.

Aquella noche no se había tomado la pastilla azul.

Sabía que era un mago,
no un loco.

Sabía que era un genio,
no un esquizofrénico.

Pero la madrugada de aquella noche insomne el mundo había vuelto a ser absurdo, y los horarios se habían esfumado de su cabeza.

Con la persiana bajada,
apagué mis alarmas y quedé, también, sin tiempos.

Le abracé y le dije:

Yo soy el mundo. Vive conmigo este día,
que yo sé de tu verdad y también tengo magia
.

Aquella mañana vivimos la noche más loca
impregnados de magia
azul
            celeste.


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Solo nos mueve el amor

Independientemente de la forma que tome, solo nos mueve el amor.

 
La forma que nuestro impulso hacia el amor tome, nos invita a preguntarnos:
 

¿Qué estamos amando?

 

En el proceso de buscar la respuesta, podemos sentir:

la incomodidad de un muro (ira, venganza, envidia, odio… ), hemos topado con el ego.

el regocijo de la apertura (felicidad, satisfacción, libertad, alegría, paz…), nos hemos encontrado con el Ser.
 
 
En el primer caso, frente a frente con el ego, únicamente estamos intentando atravesar un prejuicio (“este individuo me hace daño”, “tengo problemas”, “no soy suficiente”, “nadie me apoya”…), todos derivados de resistencias asociadas a creencias.
 
 
Soltar esas creencias nos coloca en la línea directa hacia la fusión con el amor que nos mueve, directos hacia él, que también nos busca.


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Realidades y sus narradores

La Realidad tiene un narrador omnisciente en primera persona (todo es ‘yo’).

La vida tiene un narrador interno protagonista en primera persona. Y otro. Y otro, y otro y otro…

Cada uno de ellos llama «realidad» a su perspectiva narrativa personal.


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La corrección de lo incorrecto

Como una carta sin firma, una casa sin pintar, una escultura sin rostro, un cuadro sin enmarcar; la desazón de la falta, la falta de perfección, el naufragio de un relato, el relato de un error. Ese hambre que se siente tras el último bocado, que rebusca en el vacío lo que la pueda saciar. Ese sexo insatisfecho, ese poder y no ser, esa sensación de rabia, de decepción al leer (al leer un buen relato con fallos en el guion, con faltas de ortografía, de ritmo, de puntuación). Con personajes banales, con situaciones de más, con tramas irresolutas, con un lenguaje vulgar. Todo aquello que separa lo bueno de lo especial, lo nuevo de lo acabado, apreciar de disfrutar. El sutil guiño del arte, el salto de calidad, la depuración del texto, la optimización final.

Habrá quien sostenga que la Corrección Literaria de los textos de autor es ya una actividad en desuso, superada tal vez por las potentes herramientas informáticas que los escritores tienen hoy en día a su disposición. El hecho es que, a tenor de los resultados (perceptibles tanto en las obras ya publicadas en papel como en los relatos leídos en la red, e incluso en el registro usado para la comunicación escrita en los nuevos soportes), la calidad literaria de nuestro idioma se tambalea alarmantemente bajo los embates de la mediocridad, la cultura deficiente, los barbarismos, la dejadez de los autores o la simple chabacanería.

Así, habrá quien se conforme con la música del bar, la película pirata, la opinión prefabricada o el sabor descolorido de una verdura industrial, aminorando su capacidad de disfrute en igual medida que lo percibido se aleja de su ideal. El gusto por el detalle parece quedar reservado a unos pocos excéntricos sibaritas, capaces de emocionarse hasta la lágrima frente a una expresión artística sublime, esos que buscan en las obras que exploran la plenitud de los matices, la terminación de las formas, el sabor, en suma, de la Perfección.

Aunque solo sea en honor a ellos, merece la pena afrontar el reto de su búsqueda.

 

La mirada del otro… en el autor

 

La literatura, como la música, es en su esencia manifestación del genio, sustancia destilada del intelecto creador. Ambos tipos de obras son, además, susceptibles de ser mejoradas por la intervención de funciones especializadas como el corrector o el arreglista, respectivamente. Pudiera parecer, sin embargo, que las composiciones literarias permanecen mucho mas apegadas a su mente creadora que las musicales. Se dice que los autores literarios por lo general soportan mucho peor la crítica constructiva de sus obras recién terminadas que los compositores musicales. Por aventurar una razón, tal vez sea debido a que la creación musical requiere de un conocimiento previo específico para poder producirse, mientras que la literaria es más generalista, abierta a cualquiera que pueda expresar sus ideas de manera oral o escrita. Esto abre un inmenso abanico de diferentes perfiles de autor literario, que en su mayoría se muestran reticentes a observar su obra de manera imparcial con el fin de mejorarla.

Es precisamente aquí donde cobra importancia la figura del Corrector Literario, ese consumidor de textos devenido en asesor que, bien sea por un genuino deseo de ayudar al autor, bien sea por su propio afán de búsqueda de la perfección, es capaz de diseccionar la obra de nuevo cuño para limpiarla de faltas básicas, señalar errores y proponer modificaciones al autor. Conviene aclarar que siempre será el creador de la obra quien tenga la última palabra sobre la pertinencia o no de dichas sugerencias, delimitando de esta forma los resultados de la actividad.

 

Las líneas de corrección: trama, personajes, lenguaje y coherencia

 

Dejando de lado la actividad básica de corrección ortotipográfica del texto, necesaria e irrenunciable en todos los casos, la aportación del corrector debe centrarse en darle aplomo y solidez a la historia que se narra. Es indispensable identificar y respetar al máximo el estilo del escritor, ya que no se trata de reescribir la obra, sino de optimizarla sin salirse de los márgenes que hacen reconocible la marca de su creador.

El análisis general de la narración, la revisión de su escaleta, de su ritmo, de la individualidad y registros empleados por los personajes y por el narrador, darán una buena medida de la coherencia inicial de la obra. La calidad del relato es intrínseca al mismo, pero en muchas ocasiones preferiremos una mala historia brillantemente contada que la mejor de las tramas narrada con saltos, vacíos argumentales y personajes inacabados. Muchas veces, por tanto, una buena corrección marcará la diferencia entre el éxito y el fracaso de la obra. En algunas ocasiones, las propias editoriales pueden llegar a imponer criterios adicionales de corrección, de índole puramente comercial o ideológico, siguiendo sus propias políticas internas. Es la ley del mercado, que el propio autor deberá decidir si abraza o rehúye.

Existe, por otro lado, el riesgo de deslizarse por la pendiente contraria: al igual que sucede con la labor de traducción, una corrección mal ejecutada podría deformar el texto original hasta hacerlo irreconocible. Es por ello de extrema importancia acudir a correctores literarios con la debida formación, en los cuales el autor pueda depositar su plena confianza. A fin de cuentas, el equilibrio final de este ajuste fino que supone la labor de corrección será un reflejo fiel del nivel de compenetración que se alcance entre el escritor de la obra y esa mezcla de oráculo, dependiente de tienda, maestro de escuela, estilista, madre atentísima, vendedor a domicilio, vecino molesto y confesor, en la que habrá transmutado la figura de su corrector literario.

 

 


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El Relevo

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Category : Relatos

Su sombra, contra toda ley conocida, se erigió tras él y, temiendo que girara y volviera a tumbarla, deslumbrada, le asestó un negro golpe en la nuca. Mientras moría, el sol reventó y el universo se contrajo velozmente en un agujero negro. Los nuevos pobladores de las sombras habían emergido creando un nuevo mundo sin sombras. Sin luz. 

Nunca hubo primera vez.


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Tú no eres del tiempo

Tú no eres del tiempo; el tiempo es tuyo.

Rompe lo que no te guste en dos e introduce en ese espacio intermedio lo que elijas.

No lo pierdas de vista, es tu nueva línea de tiempo

¡Vete con ella!

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Tienes tu sueño a un sueño de ti

Es muy fácil.  Recuerda. Acuérdate de cuando sabías que tu vida aún no estaba hecha y te sentías libre para imaginar cómo sería. Ahora puedes actuar igual. Tu vida siempre está en evolución. No te vas a quedar aquí-ahora siempre. Entonces, ¿a dónde te quieres dirigir?

Elige dónde y dirígete allí cuando vayas a tu mente. Vive eso ya. Y no te sientas culpable, tienes el derecho y la capacidad. Tienes el poder.

Eso es el arte de la vida. Crėala.

Sueña. Sueña. Vive tu sueño y tu sueño acabara viviéndote.

Mete tu sueño en ti. El saldrá al mundo y te meterá a ti en él.

Pero sé feliz haciéndolo. Disfrútalo. Como antes. No está más lejos ni es más difícil que entonces.

Tienes tu sueño a un sueño de ti.

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