Author Archives: Graciela Bárbulo

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Liberarse de las pasiones negativas para sanar

Por: Graciela Bárbulo

 

Estoy convencida de que toda enfermedad se puede curar. Porque curar no es crear, sino revertir lo creado. Curar no es hacer, sino deshacer.

Se trata de, simplemente, devolver el cuerpo a su origen. Si hemos sido capaces de crear sobre el cuerpo una apariencia diferente a su naturaleza, ¿cómo no va a ser posible volver a lo que subyace a esta apariencia?

No hay nada que hacer, solo eliminar. Simplemente permitir que lo que se ha superpuesto como apariencia se disuelva.

Volvamos a la naturaleza de lo que fuimos antes de enfermar. Si es posible, encontremos el punto de inflexión que cambió nuestro estado, y corrijámoslo. Creemos un nuevo pasado, perdonemos, descubramos que simplemente absorbimos una fantasía creada en nuestro mundo emocional, en nuestro estado anímico y psíquico, y sigamos adelante con la ligereza de lo que éramos antes de ese momento.

Volvamos a nuestra naturaleza. Nuestro cuerpo tendrá que adaptarse a lo que realmente somos para que podamos llevarnos a cabo.

Perdona, sigue adelante y vive la vida de tu naturaleza libre de pasiones negativas. Entonces todo lo que necesitas para expresar quien eres tendrá, inevitablemente, que asociarse a quien eres.

Recuerda, nuestro cuerpo y nuestro entorno son respuesta, nunca propuesta.


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Conversación entre yo y Yo

—En realidad nunca he nacido a este mundo, y esto es una enorme obra de imaginación conjunta.

» Lo sé. Lo percibo. Pero, ¿cómo puedo colocar mi conciencia en la percepción de la obra sin estar dentro? ¿Cómo puedo aislarme de las sensaciones de los sentidos?

» ¿Cómo puedo dejar de ser víctima y volver a mi origen? Y, si esta representación está creada por mí, ¿cómo puedo reconfigurarla?

 

—En este momento, eres parte de un conjunto. Esta mente desde la que percibes es una identificación con un yo, de manera que te ves envuelta en otros yoes. Entonces, tienes que vivir con relación a tus conceptos de los otros, y de la creación misma.

» Para salir tienes que romper el puzle entero. Date cuenta de que todo lo que percibes que te sucede en el mundo está relacionado con los otros.

» Lo primero es el lugar que ocupas. Elige ocupar otro lugar. Elígelo desde la sensación de la vivencia que deseas representar para ti.

» El lugar en el que estás ahora (tus situaciones, experiencias, entorno…) vienen como respuesta a tus conceptos de los otros y del mundo mismo. Cambia esos conceptos.

» ¿Algo te confronta con otro yo? Abandona el conflicto que representa el otro en ti. El otro no es más que el muro que eriges para darte cabezazos. Permite que caiga. No hay un otro en contraposición, solo en referencia a su propio yo.

» ¿Algo te confronta con el mundo? ¿Cómo puede ser eso, si el mundo que percibes está configurado con tu criterio de él? ¿Te das cuenta? No, el mundo no es hostil en sí mismo. El mundo en el que vives, tu ambiente y las posibilidades que parece ofrecerte, representan tu capacidad para darte el derecho de expresarte a lo grande. Todos los recursos que necesitas para vivir feliz aquí ya los tienes. Vienen de lo increado. Vienen de tu potencial, que es total. Sin embargo, te colocas en una situación de carencia, y automáticamente se generan las circunstancias que te convierten en víctima.

» Créate a ti misma como quieras, pero si no te confrontas verás que todo es posible, que todo está bien, que no hay enemigos ni hostilidad, que el mundo te acoge y es una fuente de posibilidades. Es tu concepto de yo lo que hay que corregir, recuerda. Y el yo se representa respecto de cada otro yo, y respecto del ámbito en el que desarrollar las experiencias.

» Siente el total en ti. Siente por encima de lo que tus sentidos perciben. Olvida la apariencia. La magia existe, y lo «imposible» puede suceder en un instante. Una vez sucedido, la mente acoplará una justificación para no percibir la fisura de lo ilógico en la lógica que creéis vivir.

» Tú, que creas tu realidad, no eres quien la padece. Eres quien la crea y observa. Y luego la siente.

» Olvídate de lo que parece ser y permite expresarse a Lo que Es. En poco tiempo lo tendrás delante, materializado.


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Sobre lo que se percibe como «problema»

Eso es problema porque tú lo envuelves en argumentos que lo definen como problema. Yo no veo problema; no existe eso para mí. Al igual que no existió nunca lo que consideras éxito. El éxito lo fue porque envolviste una circunstancia con argumentos que lo definieron como tal.

Envuelve eso con argumentos de éxito, y en lugar de problema será un éxito. Convierte en disfrute tu proyecto de que se represente como éxito, haz que sea el comienzo de un gran éxito. Eres el dios de todo tu mundo: crea circunstancias que lo conviertan en éxito.

Eso está ahí, en esa apariencia de problema, por error, como reflejo de información no divina, no correcta. Corrige esa información sobre la base de que no es tuya, porque no es de dios. Déjala ir y rodea la circunstancia de éxitos que evidencien que eres dios, y que las cosas no están limitadas a lo que se cree: las cosas escapan de estructuras mentales y condicionamientos. Ve más allá de estos, rompe la mente estructurada y define tu mundo desde todas las posibilidades a tu disposición, porque tú eres quien las crea.

Eres libre por encima de lo estructurado. Elimina conceptos, memorias, y crea tu mundo.

Eres Dios. Lo fuiste para crearlo; sé para borrarlo.

 


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Tú eres todo lo que te afecta en cualquier sentido

En el momento en que retiras de ti todo bloqueo que te impide una relación nítida con alguna faceta específica de ti mismo, el entorno dejará de ser amenazante. Entonces, se convertirá en la expresión y el canal de la energía que permita que tu naturaleza fluya libremente en su más elevado aspecto.

Cuando una relación te hace daño, esto sucede porque la vibración de la emisión del otro, en lugar de llegar a tu consciencia directamente, choca, y se fusiona con un bloqueo que imposibilita la correcta recepción de la información.

Este bloqueo es una densidad que impide la interpretación, ya que la información se dirige directamente a ese espacio de dolor en el que finalmente queda atrapada. Como consecuencia, saltan los resortes de la reproducción del sufrimiento, con una respuesta afín de vuelta.

Pero sucede más: este mismo dolor bloqueado es el que se extiende hasta la otra persona para ser atraído nuevamente por ti.

Es decir: si tienes una herida emocional, esta no queda inerte, sino que cobra vida y busca realizarse dentro del concepto de dualidad.

¡Todo lo que existe tiende a la búsqueda del re-conocimiento de «sí mismo»! Por lo tanto, cada bloqueo en ti es un algo creado dentro de tu campo energético, con tu propia energía personal, que se ha independizado de su fuente, creando una identidad propia. En el momento en que se reconoce como «algo», busca la dualidad, dentro de la cual le sea posible convertirse, por un lado en parte pasiva (receptiva), y por otro lado emisora, es decir, en la expresión activa de su naturaleza. En su proceso de expansión, cuenta con el campo vibratorio que pertenece a la naturaleza sobre la que se ha generado y, en ella, las dualidades pueden expresarse a través de:

—El cuerpo (en forma de desequilibrios físicos).
—El entorno (en forma de conflictos con pareja, padres, hijos, amigos, compañeros, etc.).
—La vida (como circunstancias que te llevan hacia un límite en un nivel determinado).

De tal forma, todo conflicto físico, emocional o vital depende exclusivamente de ti. El foco, entonces, de la solución nunca está en el objeto exterior, puesto que el exterior es la proyección que la naturaleza primaria de «eso» utiliza para re-conocerse.

El único modo de librarse de estos conflictos es buscar el Foco, y Disolverlo.

Todos estos focos son pequeños yoes que se fueron creando a lo largo de la vida, en función de experiencias que impactaron, en algún momento, en la identidad personal, y no encontraron salida. Al no encontrar una vía de escape, quedaron impresos en el campo áurico personal.

En general (es decir, si no se ha realizado un trabajo consciente de liberación), todas las personas conviven con esos yoes. Es posible, aplicando una honrada búsqueda, seguir la pista de estos conflictos hacia dentro del Ser, hasta detectar el conflicto inicial y, tras ello, devolver la vibración densa, la energía atascada, al Todo, logrando así librarse progresivamente de esos yoes. Pero, curiosamente, sucede con frecuencia que las personas sienten que con ello se les va la vida, que al liberarse de sus emociones aniquila, asimismo, su poder. Pues bien, todo ello está formado de ego. En cada liberación de ello, se libera ego, y es aquí donde se empieza a sentir el vértigo de perderse a sí mismo. Sentís, «si pierdo el ego, desaparezco». Pero existe una confusión importante a este respecto. Y ahora te pregunto: Cuando se pierde el ego, ¿qué queda? Piénsalo, ¿qué queda de ti si no tienes ego?

Aquí es donde quiero dejar una cosa clara: el ego no es «tú», y no te sirve para sobrevivir, ni para definirte, ni para expresarte, ni para amar, ni para disfrutar.

Naces sin ego. Y, sin embargo, desde que naces, e incluso antes, eres alguien específico en el mundo, ¿verdad? Desde que naces, hay algo que define que tú eres tú. ¿Qué es ese algo? Lo que te define y te defiende en este mundo es: Tu Identidad.

El ego, entonces, es el sustituto, usurpador, de tu Identidad.

¿Crees que sin ego tienes que anularte, que soportar lo intolerable, que sufrir, que aguantar, que..? No es así. Tu identidad es aquello que contiene, y por tanto expresa, lo que Eres, y, de tal modo, configura lo que vives.

En el momento en que dejes de vivir desde el ego, y vivas a través de tu identidad, nada de ti buscará un foco de proyección para volver a ti a través de ninguna persona, situación o enfermedad; todo fluirá de acuerdo con lo que tú Eres, así la cualidad de lo que llegue a ti y lo que Eres, y, por tanto, expresas, será la misma.

Cuando tu ego no exista, y sea tu identidad la que viva la vida, todo llegará a ti en y desde su más pura esencia. Y lo que ahora te ocasiona conflicto, o bien dejará de existir, o podrás interpretarlo de forma que no te dañe, de forma que cuando llegue a ti pueda seguir su camino, mientras tú te mantienes en la vibración pura y genuina de tu Ser, de lo que Eres, expresado en el mundo de las formas a través de tu identidad, y reflejando, para ti, una vida, relaciones y salud, que te llevarán a la consecución de la felicidad, como resultado de la expresión de llevarse a cabo, en todos esos ámbitos, la naturaleza que Eres.

No sufras más. El sufrimiento es un error. Entrega la fuente de tu sufrimiento a la vibración más elevada de ti, y se deshará.

 

Entrégamelo a Mí, y te liberarás.

Tú eres la parte de Mí que se expresa en la materia, y Yo Soy tu sustento. Siempre apoyo lo que tú Eres, porque Eso es lo que Yo Soy.


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La Corrupción desde el punto de vista espiritual

Por Graciela Bárbulo

 

Si tuviera que escribir un artículo sobre la corrupción en el mundo, comenzaría diciendo que no hay tal corrupción, incluso que no existe dicho mundo.

Me explico.

Cuando admiramos un cuadro, nos movemos frente a él. Nos aproximamos y nos alejamos a fin de apreciar su sentido y sus detalles. Si nos acercáramos mucho, podríamos distinguir los trazos, y si nos acercáramos aún más incluso percibiríamos la textura de la tela. En estos momentos, ¿dónde está el cuadro?

Del mismo modo, cuando vamos ampliando más y más una imagen digital en nuestra pantalla, llega un momento en el que la imagen se pierde y solo se aprecian los píxeles que la componen. ¿Dónde está, entonces, la imagen?

El primer principio de El Kybalión (documento que resume las enseñanzas del Hermetismo) nos dice que «el Todo es Mente; el universo es mental». También, la doctrina Advaita (No-Dualidad) nos dice que no hay otro, que todo es Yo. Por otra parte, muchas enseñanzas de la Nueva Era nos animan a Co-Crear (crear con: el espíritu), para poder construir así nuestra realidad personal. Esta doctrina lleva implícita la aceptación de que somos nosotros los únicos responsables de lo que nos sucede.

No opino de manera diferente a la nueva filosofía espiritual cuando afirma que lo que vivimos en nuestra vida es la expresión de nuestra realidad interna.

Entonces, la pregunta que surge de inmediato es: ¿soy yo responsable de la guerra, de la corrupción, de la manipulación de las élites? Dejemos la respuesta en suspenso para afirmar que, seámoslo o no, si todos estos conceptos no forman parte de nuestro mundo interior, por más que existan ahí fuera, no nos afectarán.

Y ahora, vamos a abordar la cuestión: ¿soy yo responsable de lo que ocurre en el mundo? Para responder, me veo en la necesidad de realizar otra pregunta: ¿quién es «yo»?

Supongamos por un momento que aceptamos que el universo es mental. Todo es mente. Lo que sucede ahí afuera está en una mente inmensa, tanto que tú lo percibes, él lo percibe, yo lo percibo. Ahora bien, ¿de qué está conformada esa mente global, sino del conjunto de mentes individuales?

Pongamos una imagen a esta idea. Imaginemos que una serie de niños está haciendo pompas de jabón con diferentes productos. Cada niño, con su juguete, hace su pompa, y todas ellas se alzan al vuelo, unas hacia otras, fusionándose hasta que llega un momento en el que solo existe una gran pompa.

 

 

Lo que ha sucedido en este proceso es que todas las pompas, independientemente de su procedencia y naturaleza, se han convertido en una sola. La pompa de jabón de cada niño ha perdido su identidad en favor de la unidad. Ahora todas las mentes han creado una gran mente, un mundo, que es de todos.

Sin embargo, cuando cada niño siga jugando en solitario con su juguete, solo podrá usarlo para crear la pompa del jabón específico que haya elegido, y solo este material será el que afecte a su entorno personal, al aire que respira.

Por analogía, nos encontramos con que todos somos parte de lo que observamos, y por lo tanto también somos parte de la corrupción del mundo. Pero esto no implica que debamos ser víctimas de ella. El producto con el que juegue cada niño será el que determine su entorno, incluso se derrame sobre él, pegándose en sus labios y pasando a su organismo.

Cada uno traga lo que cada uno sopló.

Yendo un paso más allá, cuando el juego termina y ya no hay más pompas, cuando no estamos en la mente, ¿qué es lo que queda?, ¿dónde está el cuadro que compartíamos?

Y aquí me dirijo directamente a la cuestión de modo más desencarnado. ¿Qué pasa si yo no me involucro, ni emocional ni psicológicamente, con lo que está sucediendo en el mundo? ¿Qué sucede con lo que existe cuando no lo miro, cuando no lo toco, no lo huelo? ¿Existe realmente?

La física cuántica determina que los parámetros de la realidad nanoscópica se generan a partir de su observación. Trasladado al mundo macroscópico, esto significaría que lo que no existe para mí, no existe. Un amigo muy sabio me dijo una vez que el suelo se formaba bajo sus pies cuando él iba a dar un paso.

Sí, en este mundo que percibimos con los cinco sentidos existe corrupción, y muy gorda. Pero también existe una vía de escape de sus efectos. Los cinco sentidos sirven para distorsionar la realidad; lo que percibimos a través de ellos es estrictamente personal (aunque, eso sí, trasferible, ya que todas nuestras mentes están comunicadas a través de ellos; pero personal).

Es cuestión de intención; el logro se consigue casi como resultado directo de esta intención. Intenta percibir, desde cualquier situación física, anímica o psíquica en la que te encuentres, lo que no puedes alcanzar con los sentidos. Tal vez la mayor resistencia para llevar a cabo este intento sea la negación del ego. En ese caso, si puedes aceptar que un algo te dice no mientras otro algo te dice ¿por qué no?, anímate y hazle caso al segundo, porque será el único que te puede abrir las puertas del éxito. Entonces, dejando de lado ego, percepción sensorial, incluso expectativas, intenta «Percibir».

¿Qué existe en ese lugar al que pretendemos llegar? ¿Encontraremos de nuevo algún conflicto?

No lo hay, te lo garantizo. En ese lugar está lo previo a cualquier conflicto, el silencio anterior al ruido, la paz anterior a la guerra, el espacio vacío de todo cuerpo compacto.

Y en ese lugar estás tú, libre de lo que hasta ahora te ha aquejado.

Ese tú es el «Yo» que realmente eres, fuera de burbujas, fuera de normas, ruidos, juicios, dolor, sufrimiento.

Y ese «Yo» es lo que realmente, detrás de toda apariencia de persona, de problemas, de preocupaciones, de estrés, de fracasos… Eres.

Por todo ello, porque sé que lo que nos ocupa en el desarrollo de este tema es producto de lo que no es nuestra verdadera naturaleza, me vería completamente incapaz de escribir un artículo sobre la corrupción en el mundo.

 

 


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Toda una vida

Argimiro, constreñido, como era, y estupefacto como estaba, se tiró por el balcón.

Tardó un buen rato en llegar al final del trayecto, algo así como toda la vida.

Una vez hubo terminado el viaje, subió de nuevo y continuó su historia, liberado, impasible.

 

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Donde el error no existe

Category : Poesía

Vente a vivir conmigo,
donde el error no existe
y la ilusión del mundo es
una carcajada.

Vente a reír conmigo,
a depurar los sueños
y sanar la mirada.


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Cuando al fin

Cuando al fin venció el terror
y se atrevió a mirar a sus demonios,
descubrió que ellos,
aterrados,
no se atrevían a mirarle.


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Visualizar para Co-crear

Visualizar, pero desde el logro.

Y el logro está en la dimensión en la que no se desea, porque ya existe.

Para co-crear hay que convertirse en otro.

@holistigra


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Nada perdido

Quiero sacar tu esperanza de estas letras;
tu alegría, incluso,
si las lees.

Te digo: yo morí.
Y es cierto, varias veces.
Aún ahora estoy muerta
pero sé,
       tal vez porque tengo perspectiva
            ¡al fin!,
que nada importa.

Nada se pierde porque nada hubo.
Solo estuviste tú.
Y, mírate, ¿no estás ahora?

Si algo acabó, nunca empezó.
Por lo tanto, y ya que solo estás tú,
pareció ser un sueño.

Mírate de nuevo, estás aquí.
Y lo que eras es poder,
y los elementos fluctúan entre la paz
y la ilusión.

Estás aquí, libre, disponible.
Tienes la esencia y tienes el sueño.

Y parece que un mundo reclama tu presencia.
Pero, ¡ojo!, tuyos son tus pensamientos,
y estos son imágenes
de las cuales están compuestos los momentos
del mundo
que es tu vida.

Nada perdido.
Lo que nunca nació, siempre existe.

Sobre ello, tu voluntad ante los ojos.
Vístela de confianza, de esperanza
y vive la realidad que brota de tus anhelos,
para que nazca.

Disfruta, porque cuando parezca morir
se estará, simplemente, desintegrando
en su esencia,
      que es La Esencia,
       lo que Eres
       eternamente.

            Sin fin.