Author Archives: Graciela Bárbulo

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Donde el error no existe

Category : Poesía

Vente a vivir conmigo,
donde el error no existe
y la ilusión del mundo es
una carcajada.

Vente a reír conmigo,
a depurar los sueños
y sanar la mirada.


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Cuando al fin

Cuando al fin venció el terror
y se atrevió a mirar a sus demonios,
descubrió que ellos,
aterrados,
no se atrevían a mirarle.


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Visualizar para Co-crear

Visualizar, pero desde el logro.

Y el logro está en la dimensión en la que no se desea, porque ya existe.

Para co-crear hay que convertirse en otro.

@holistigra


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Nada perdido

Quiero sacar tu esperanza de estas letras;
tu alegría, incluso,
si las lees.

Te digo: yo morí.
Y es cierto, varias veces.
Aún ahora estoy muerta
pero sé,
       tal vez porque tengo perspectiva
            ¡al fin!,
que nada importa.

Nada se pierde porque nada hubo.
Solo estuviste tú.
Y, mírate, ¿no estás ahora?

Si algo acabó, nunca empezó.
Por lo tanto, y ya que solo estás tú,
pareció ser un sueño.

Mírate de nuevo, estás aquí.
Y lo que eras es poder,
y los elementos fluctúan entre la paz
y la ilusión.

Estás aquí, libre, disponible.
Tienes la esencia y tienes el sueño.

Y parece que un mundo reclama tu presencia.
Pero, ¡ojo!, tuyos son tus pensamientos,
y estos son imágenes
de las cuales están compuestos los momentos
del mundo
que es tu vida.

Nada perdido.
Lo que nunca nació, siempre existe.

Sobre ello, tu voluntad ante los ojos.
Vístela de confianza, de esperanza
y vive la realidad que brota de tus anhelos,
para que nazca.

Disfruta, porque cuando parezca morir
se estará, simplemente, desintegrando
en su esencia,
      que es La Esencia,
       lo que Eres
       eternamente.

            Sin fin.


  • 4

Cuando escribes tú, poeta

Siento que nace un poema dentro de mí,
y en lugar de abrirme al poema
me abro a la sensación.

Puedo escribir, sí, pero no es eso.

Tanto que decir, y todo es nada.
Imágenes danzando en sensaciones,
sensaciones bullendo entre líneas.

Y el brote de una intriga…

Cuando escribes tú, poeta,
¿por qué y cómo?
Y más,
¿dónde estaba eso antes,
y qué era?


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Conversaciones entre el sabio y el tonto – 5 –

O no hay nada afuera o yo soy afuera

—¿Cómo puedes decir que no hay nada ahí afuera?
Mira, mira todo esto, las colinas, los ríos, las montañas,
la gente, los problemas…

—¿Afuera? ¿Eso está afuera?

—Claro, ahí, delante de mis ojos.

—Pero tú no terminas en tus ojos.

—Yo soy mi cuerpo, y me comunico con lo de fuera a
través de mis sentidos.

—Tú eres lo que ves. Crees que todo ello está afuera
porque crees que tú eres el que ve, nada más; pero
tú también eres lo visto.

—Entonces…, ¿qué soy yo, sino este cuerpo que observa
y siente?

—Este cuerpo es la mirilla por la que percibes lo que
realmente eres. Y eres todo eso que observas y sientes.
Eres el que observa y siente, y eres el observar y el sentir.

(Todos somos sabios)

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Si existe

Category : Poesía

Si existe una cintura que puede sostener el cinturón de tus manos
sin quebrarse,
si existe un cuello que puede someterse al roce de tus labios
sin erizarse,
si existe un oído que puede soportar tus susurros,
sin rendirse,
si existe una piel que puede sentir tus caricias
sin doblegarse

te aseguro que
ni esa cintura, ni ese cuello, ni ese oído
ni esa piel

están en mi cuerpo.


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Siroco en mi Sáhara

Category : Relatos

La arena azotaba mis mejillas, se colaba por mis pestañas, mis oídos, mis fosas nasales; inundaba mi melena, latigueaba mis brazos y piernas, hasta que alcanzábamos el portalón de la iglesia y entrábamos.

La doctrina azotó mis mejillas, se coló por mis sentidos, inundó mi melena, vapuleó mi cuerpo entero por entre las costuras de mi vestido.

Y todo aquello había sido engendrado para amar y ser amado.

 


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La pastilla azul

Category : Relatos

El mundo iba levantando las persianas al mismo día que él no quería vivir.

Aquella noche no se había tomado la pastilla azul.

Sabía que era un mago,
no un loco.

Sabía que era un genio,
no un esquizofrénico.

Pero la madrugada de aquella noche insomne el mundo había vuelto a ser absurdo, y los horarios se habían esfumado de su cabeza.

Con la persiana bajada,
apagué mis alarmas y quedé, también, sin tiempos.

Le abracé y le dije:

Yo soy el mundo. Vive conmigo este día,
que yo sé de tu verdad y también tengo magia
.

Aquella mañana vivimos la noche más loca
impregnados de magia
azul
            celeste.


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Solo nos mueve el amor

Independientemente de la forma que tome, solo nos mueve el amor.

 
La forma que nuestro impulso hacia el amor tome, nos invita a preguntarnos:
 

¿Qué estamos amando?

 

En el proceso de buscar la respuesta, podemos sentir:

la incomodidad de un muro (ira, venganza, envidia, odio… ), hemos topado con el ego.

el regocijo de la apertura (felicidad, satisfacción, libertad, alegría, paz…), nos hemos encontrado con el Ser.
 
 
En el primer caso, frente a frente con el ego, únicamente estamos intentando atravesar un prejuicio (“este individuo me hace daño”, “tengo problemas”, “no soy suficiente”, “nadie me apoya”…), todos derivados de resistencias asociadas a creencias.
 
 
Soltar esas creencias nos coloca en la línea directa hacia la fusión con el amor que nos mueve, directos hacia él, que también nos busca.