Archivo por meses: marzo 2016

Relatos Graciela Bárbulo

Nostalgia in crescendo

Categoría: Relatos

Si en algún momento, de esos insignificantes, en tu corazón se cuela el recuerdo de nosotros, por favor, detente.

Yo estaré esperando, anhelante, un descarrilamiento de tus pensamientos cotidianos, para que bajes, durante unos instantes, al andén donde el tiempo no existe, y una vez más me mires a los ojos, me sonrías, me aprietes fuerte contra tu pecho envolviéndome en tus brazos, y me susurres, “no pasa nada, amor, yo estoy contigo”. Y después me abraces por la espalda, lentamente, sin tiempo, y pronuncies una vez más en mi oído, “sólo a ti te lo he dicho: te quiero”, para volver a sentir que el mundo se eriza en mi piel y todo, todo es perfecto.

Vuelve a por mí, una vez más. Te necesito amar con el amor de dos sin objetivo, sin respuesta. Sólo miradas, piel, labios y serenidad. Y tiempo, mucho tiempo.

Ven urgentemente, amor, que estoy muy sola.

 

Graciela Bárbulo


Esa delgada línea entre el sufrimiento y el placer

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Categoría: Relatos

—Hola.

Esa voz con cadencia de humo de cigarro fluyendo entre unos labios carnosos, que reflejaba una sonrisa y un proyecto en penumbras, tan recordada, tantas veces ansiada desde su primera sonrisa, y desesperadamente buscada tras el primer beso infinito… Era él, la explosión de vida y la propuesta de muerte en aquellas notas roncas.

No contestó. Entregó silencio. Sabía con quién se estaba comunicando. La razón no cabía entre ellos. Todo se creaba sin molde, salvaje, sádico, arrebatador.

—¿Me has echado de menos?

Era Rodrigo, sin duda. Podía ver su cara pronunciando aquellas palabras. No había forma de escapar, porque no era un juego. Él era verdad, su propia verdad expresada francamente.

—Por supuesto. Ya lo sabes —contestó Ángela, sin tener tan siquiera el impulso de preguntar si él también la había añorado.

—¿Quieres dormir conmigo esta noche? — La primera vez que Rodrigo le hizo esa pregunta, ella se sintió en la necesidad de ofenderse, y así lo expresó. Esta vez su corazón dio un vuelco.

— Sí.

—De acuerdo, llevo la cena. Voy para allá.

Colgaron. El corazón parecía querer salir del pecho de Ángela. Rápidamente se arrancó de encima la ropa y abrió el grifo. Tardaría algo más de media hora en llegar, y tenía que llenar el tiempo con algo que no fuera dar vueltas por la casa de manera desesperada, así que se metió bajo el chorro de la ducha y dejó que el agua caliente fuera, poco a poco, relajando su alma.

 

Graciela Bárbulo


Sola en el abismo

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Categoría: Poemas Místicos

Cuando me quedé sola en el abismo

sin nada a qué aferrarme,

con un ala rota

y el viento azotando mi cuerpo,

no me quedó más remedio

que comprender.

 

Y comprendí que no estoy sola,

que el único abismo está en mi imaginación,

que no hay dónde caer

y que no necesito alas, porque mi naturaleza es volar.

Entonces,

el viento cesó.

 

Graciela Bárbulo.


Lo mereces

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En el momento que sientes que lo mereces ya tienes la mitad conseguida.

Graciela Bárbulo

A veces la realidad se hace transparente

A veces se transparenta esta realidad de los sentidos, y en ese instante puedo percibir el mecanismo que la genera.

Es entonces cuando sé que puedo intervenir en mi vida.

Graciela Bárbulo

La noche no insomne

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Categoría: Relatos

Aquella noche abstracta era mentirosa, y él lo sabía. Prometía ser triste, pero algo dentro de sí, algo no conocido hasta entonces, supo que la noche mentía, y entonces él también sintió esa certeza. Algo iba a ocurrir; no era claro ni qué ni cuándo, pero daría un giro a lo que intuía unos minutos antes, cuando la soledad le abrumaba y el insomnio le guiñaba un ojo, terco, sádico.

Tendría que hacerse amigo del insomnio, así que él también le hizo un guiño, e incluso le agradeció su voluntad de hacerle compañía. Respiró profundamente y se dejó llevar.

Y sucedió. Una sensación de felicidad fue abordándole lentamente, y al tiempo había llenado su cuerpo, y luego su existencia. No consistía en nada en concreto. Únicamente estaba allí, y él supo que siempre había estado en aquellas noches que amenazaban ser terribles y contra las que tanto había intentado luchar.

Así que esa era la clave: dejarse llevar, dejarse sentir, dejar de ser de sí mismo y pertenecer… ¡Pertenecer!

Henchido de regocijo, notó cómo el insomnio que le había guiñado un ojo juguetón se dejó vencer y cerró el otro también, y quedó sólo, completo de sí mismo y, sabiéndose a salvo, se adentró, suavemente, en el sueño más dulce y amable que jamás había conocido.

 

Graciela Bárbulo


Bájate conmigo

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Categoría: Poesía

Bájate conmigo

a la orilla de la playa,

o al banco de la acera, o

al escalón de tu puerta.

 

Bájate,

            estoy bajo tu ventana,

conmigo

a la orilla del abismo

 

 

Graciela Bárbulo

 


Hagas lo que hagas

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Categoría: FotoFrases

Todo lo que hagas…

 


Te equivocaste, amigo

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Categoría: Poesía

Creíste que la soledad
era piel bañada por la gélida
noche
en un cuerpo ardiente.

Entonces, buscaste otra piel
cálida
que posar sobre la tuya.

Y tu alma quedó gélida.

 

Te equivocaste, amigo.
La soledad está dentro,
en las entrañas.
Y es el ardor del alma lo que clama la piel
que, también gélida,
sea atraída a la tuya,
para encender la llama de dos almas,
que se hagan una,

y la soledad muera
            bañada por la cálida noche.

 

Graciela Bárbulo


La Alquimia de la Pasión

Categoría: Poesía

El viaje más hondo de mi vida,

la memoria

 

de tu mirada furtiva por mis venas

con tu aliento acercándose         a mi boca.

 

¿Qué habría sido del tacto sin recuerdo?

Pieles rozándose

sin la sangre hirviendo.

 

Olvidaste dejar la puerta abierta.

 

 

Graciela Bárbulo

Poema seleccionado para formar parte de la I Antología de Poesía, de Chiado Editorial.