Archivo por meses: marzo 2016

Parpadeo de la Realidad

«El universo se enciende y apaga en términos de conciencia.»

 

Es verdad que estudiar y practicar insistentemente algo nos puede llevar al dominio (o a la excelencia) de esa materia. Pero mi experiencia a nivel espiritual ha sido diferente. La insistencia en la práctica de este objetivo nos acerca a una puerta en la que se nos muestra algo inesperado. No se trata de ser un genio en eso, sino en ir elevando el nivel de vibración hasta entrar en aquello con lo que ni siquiera contábamos, algo que no buscábamos, y sin embargo se nos muestra. Hablo de encontrar eso de cuya existencia no teníamos conocimiento previo. Esto puede llegar a ser confuso, pero tiempo al tiempo…

En una época de mi vida tuve la suerte de tener entre mi grupo de amigos, no tanto a personas espirituales (que también), sino a personas inquietas con el reconocimiento de que esta realidad no era la base de La Realidad. Hablábamos y practicábamos sanación energética, asistíamos a charlas y cursos sobre diferentes vertientes de la metafísica, y nos reuníamos para compartir experiencias.

En un momento dado, después de haber devorado «El Libro de Oro», de Saint Germain, y mientras leía, igual de vorazmente, la primera parte de «Un Curso de Milagros», tomé la costumbre de realizar la respiración alterna todos los días. Al poco tiempo comenzaron a surgir imágenes en mi mente, tan obvias como la realidad, imágenes de las que nunca desentrañé claramente el significado, pero ahí estaban, surgían de la nada de diferentes maneras: se plantaban ante mí o se mostraban a través de un agujero de luz que se iba abriendo lentamente, como si diera paso a otra dimensión, y mostraban, siempre, seres y objetos que parecían estar hechos de luz, repletos de brillos dorados.

Pero lo que más me sorprendió, que rápidamente compartí con mis amigos de ejercicios-experiencias, fue algo que me sucedió en un momento inesperado y de la manera más insólita. Se trataba de un modo de percepción de la realidad diferente al que hasta ese momento había experimentado. Iba conduciendo mi coche, sumergida en mis pensamientos, camino de mi casa desde el trabajo cuando, parada en un semáforo en rojo, miré hacia lo lejos y vi todo el escenario de actividad de la avenida en fotogramas. Las imágenes no eran continuas. A través de unos espacios de espacio-tiempo mínimos, podía percibir que todas las imágenes eran estáticas, pero se sucedían unas a otras de forma congruente, de manera que podía, uniéndolas secuencialmente, crear la sensación de movimiento. Es decir, el mundo no se mostraba como un continuum, sino como una serie de imágenes estáticas a las que mi consciencia, para dotar de significado, daba continuidad.

Cuando arranqué el coche, seguí mirando el escenario, y se mantenía igual. Al momento giré a la izquierda y todo se desvaneció.

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La vida volvía a ser como siempre. Pero yo ahora ya sabía que todo era cuestión de percepción, y no tenía por qué ser más válida la que hasta ese momento había tenido, la misma que todo el mundo mostraba tener.

Claro, llegué a casa y llamé rápidamente a mi amiga más ducha en experiencias extrasensoriales, pero creo que ni siquiera prestó demasiada atención. Sin embargo, yo sabía que había tomado contacto con algo real.

Más detalladamente, porque estas experiencias van acompañadas de determinados tipos de concepción, lo que percibí a nivel de consciencia (no visual) fue el Espacio que existe entremedias de cada fotograma. Me percaté de la pantalla, el espacio virgen sobre el que se sustentaba cada imagen. Este espacio era la naturaleza de la creación misma. ¡Y yo había tomado contacto con él! Este espacio, que como piezas de puzzle mal engarzadas, mostraba la esencia del Espacio Creador en el que todo estaba ubicado, al presentarse ante mi percepción me estaba informando de que estaba a mi disposición. Y, como tal, a disposición de todo aquel que diera por válida su realidad.

¿Y qué significa esto?

Pues bien, nosotros creamos cada escena como consecuencia de la escena anterior. ¿Quién piensa que cuando un hombre se tira al agua va a salir volando? Todos sabemos que cuando esto sucede, el hombre, en primer lugar, se moja, y, o nada o bucea. Entonces, nosotros creamos cada fotograma, cada trazo de realidad en función de la lógica. Pero este mecanismo es aprendido. Podemos cambiarlo, sí. Aunque, ¿hasta qué punto?

Bien, yo puedo, porque solo a mí me concierne, aplicar una nueva percepción de realidad no lógica; es decir, implantar una nueva diapositiva, y sus secuencias elegidas por mi voluntad, a algo que me afecte a mí, y solo a mí. La cuestión para hacer una modificación que afecte a la percepción de otro, o más aún, grupal, social… depende de la percepción del conjunto. Y aquí, Sancho, con la iglesia hemos topado.

La cuestión es que estuve muchos años queriendo comprender qué había sido esta percepción, buscando, leyendo a los grandes seres ascendidos, advaitas, yoguis, cuánticos…, y nunca encontré información sobre el tema.

Y ahora, de golpe, me entero de que esto se llama «Parpadeo de la Realidad». Y que científicos, yoguis, rishis, lo conocen. Y que lo definen así: «El universo se enciende y apaga en términos de conciencia, muy rápido, como un shift parpadeante».

Parpadeo fotogramas mente

¡Sí! Eso es. No sé cuánto dura. No sé por qué lo he visto; seguramente porque ralenticé mi nivel de percepción al trabajar con la respiración consciente, marcando sus ritmos y recorrido, mientras adentraba en mí conceptos que desestructuraban esta realidad como algo que es por defecto. Pero no me lo esperaba. Fue un regalo, un regalo divino. El regalo de la Esencia sobre la que se crea la aparente realidad, como algo a mi/nuestra disposición. No es necesario ver los fotogramas prediseñados (esto mantiene la ilusión). Es posible, está a nuestra disposición, percibir la materia prima de estos fotogramas, y crear de este modo la realidad que queramos.

¿Cómo hacerlo? ¿Quién dijo «fe»?

Si te paras a pensar de manera lógica, todo esto que existe surge, o de algo o de la nada (no hay otra). En ambos casos podemos tener acceso a ello. Porque en esta situación, el algo se nos ofrece, y la nada se nos muestra como potencial, es decir, como otro algo.

Si todo esto que percibimos, y el modo en que lo hacemos, está creándose a partir de nuestra conciencia inconsciente, ¿qué pasaría si aplicáramos nuestra conciencia consciente y creáramos a voluntad las imágenes en nuestra mente, las que deseemos en nuestra realidad?

¿Qué se necesita? Yo doy aquí cuatro ingredientes: Fe (a falta de experiencia o lógica), Imaginación (visualizar, y visualizarse por encima de toda falta de autoestima aprendida que nos envíe información de que no es lógico, o que no lo merecemos), Sensación (sentir la emoción vinculada a la imagen de nuestra mente) y ¡Constancia! Que no te venzan las realidades que se te muestran constantemente. Si ellas lo siguen haciendo es porque tienen más fuel (todavía) que las nuevas que estás implantando. Pero al dejar de prestarles atención en favor de otras imágenes nuevas, ¡garantizado!, las cambias.

La realidad, por tanto, está predefinida. Pero siempre y cuando nuestra voluntad no actúe a favor de un rediseño. Está en nuestra conciencia: la realidad está en nuestras manos.

 

 

Graciela Bárbulo


La Verdad está del otro lado de la mente

La Verdad no se puede encontrar intentando comprender.
Hay que dejar de intentar comprender para encontrar la Verdad.

La Verdad está al otro lado de la mente.


Si lo aceptas

Categoría: FotoFrases

 

Si lo aceptas, te aceptará. Y no me refiero solo a personas. También hablo de situaciones, emociones, pensamientos…

Si tú lo aceptas, este hecho modificará lo que no te gustaba.

De hecho, esto ya cambió en el momento en que lo aceptaste. Dejaste de fijarte en ello y, como consecuencia, desapareció en favor de aquello en lo que estabas enfocado.


Nos concernimos

Es necesario, en este nivel de evolución en el que está la humanidad, que asumamos de una vez por todas que somos más que un cuerpo físico.

A lo largo de nuestra historia hemos ido tomando conciencia de que estamos compuestos por diferentes niveles vibratorios. De tal modo, contamos con un nivel emocional y un nivel mental, de los que, por cierto, somos conscientes. Hemos podido, además, comprobar que no somos víctimas, si no queremos, de nuestras emociones ni de nuestra mente, sino que podemos interactuar con ellas a fin de lograr un equilibrio en ambos niveles.

Pero se nos resiste la evidencia de que, además de todo ello, físico, emoción y mente, poseemos también un cuerpo energético que, del mismo modo que los mencionados, forma parte de nuestra identidad. Y que si no interactuamos con él nos podemos volver sus víctimas. ¿Por qué nos resistimos?

Hasta hace muy poco tiempo no se ha visto una clara apertura de las conciencias a la aceptación de esta realidad y el desarrollo de actividades vinculadas con la misma. La información va creciendo a medida que las mentes van consiguiendo integrarla, y el proceso va acelerándose.

Con anterioridad a este desarrollo, mucha gente hacía mofa de las actividades relacionadas con los niveles energéticos del ser humano y las vinculaba por defecto con la farsa y el oportunismo, que indudablemente también se han dado. Todo esto es consecuencia de la desinformación, y ya es hora de cambiarlo. Porque, se quiera o no, esta realidad forma parte de la realidad total del individuo. No se trata de una farsa ni es el privilegio de unos pocos, y está en tu mano interactuar con ella o dejarte arrastrar por ella.

No forma parte de ninguna doctrina con la que hay que comprometerse, no surge de una corriente mística que convierte en un ser inabordable a quien la practica. Es real y tangible. Forma parte de nuestro mundo.

Tenemos un aura que es visible para una vista convenientemente entrenada. Este aura es el campo bioenergético que rodea y ocupa el cuerpo de cada persona. En ella están reflejados los niveles emocional, mental y energético de la persona. Es necesario integrar el concepto de cuerpo energético para poder aceptar mejor esta realidad.

Para ello, debemos añadir que cada pensamiento, sentimiento, temor, etc., todo aquello que sea propio, tiene su reflejo en este aura. Y por lo tanto, allá donde vayamos transportamos no sólo nuestro cuerpo físico, nuestras emociones y psicología, sino también nuestro cuerpo de energía.

Esta energía bioeléctrica interactúa con nuestro sistema de chakras. Un chakra es un vórtice energético que nos permite absorber y expulsar energía, o vibraciones, compartiendo nuestra identidad individual con el exterior (el ambiente y las otras identidades). En nuestro cuerpo existen siete chakras principales, y cada uno se corresponde con un nivel de conciencia diferente.

Estos chakras vienen a ser el vínculo entre nuestro cuerpo orgánico y el cuerpo etérico, y se enlazan a través de las siete glándulas principales. Por medio de esta comunicación con las glándulas, la energía “externa” pasa a formar parte de estos siete niveles de energía que nos pertenecen, y así mismo estos niveles de energía se interrelacionan con el exterior, pasando nuestra identidad personal a formar parte del “todo”, de la energía de los que nos rodean y del exterior en general.

En algunas ocasiones sentimos afinidad y bienestar frente a situaciones concretas, personas, lugares, etc. Y en otras sucede todo lo contrario, sentimos roce, rechazo, malestar, etc. Todo esto no es otra cosa que el reflejo de nuestra vibración individual con la del entorno.

Cuando nos referimos al segundo caso, es decir, cuando vivimos sensaciones de roce, incomodidad, percepción de malestar, etc., si se trata de situaciones o personas concretas, estamos diciendo que hay una falta de sincronía, de afinidad, que impide la fusión de ambas vibraciones; y cuando a lo que nos referimos es a una realidad vital, es decir, algo que nos sucede con la vida, frente a circunstancias concretas (amistades, dinero, amor, etc.), se trata seguramente de un desajuste de los chakras y de bloqueos en el aura.

¡Pero esto se puede corregir! Existe la posibilidad de llegar a conocer esta realidad de la que formamos parte, para llegar a comprendernos e interactuar así con nuestros chakras y nuestra aura. O, como poco, existe la posibilidad, del mismo modo que existen médicos que curan el físico, psicólogos y psiquiatras que curan la mente y las emociones, de curar el cuerpo energético a través de Maestros Sanadores especializados en el manejo de las energías.

Un Maestro Sanador es aquel que ha llegado a adquirir los conocimientos que definen esta realidad y ha sabido lograr el equilibro en sí mismo. De esta forma, puede llegar a canalizar la energía Universal a través de sí, uniendo sus conocimientos a la aplicación de la energía, y de esta forma actúa, en primer lugar, localizando las disfunciones, es decir, bloqueos y desequilibrios, y después aplicando la energía universal o prana, energía inteligente sin cualificar, para desbloquear el aura y los chakras.

Esta labor lleva a que la persona tratada se vea libre de bloqueos vibracionales, de forma que sea su verdadera identidad, sin lastres de traumas, miedos, etc., aquella que dirija los actos de su vida.

Tras este trabajo, la persona tratada queda limpia y viajará por su mundo dentro de la realidad del mismo, siendo quien verdaderamente es, y no dando palos de ciego, tropezando siempre con la misma piedra, que no es otra que la suya propia.

Es imprescindible, por lo tanto, después de todos los campos en los que hemos ido evolucionando a través de nuestra existencia humana, que por fin tomemos contacto con nosotros mismos, con quienes somos en nuestra realidad más genuina. Ya es hora.

Nos concernimos.

 

Graciela Bárbulo


Vivir es

Vivir es experimentar el camino creado por nuestra mente, con la finalidad de trascenderlo y volver al origen, donde no hay mente.

Graciela Bárbulo

La clave

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Categoría: FotoFrases

Todo proceso de cambio exterior depende de un reajuste interior.

 


Tú Eres Luz

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Categoría: FotoFrases

Luz Aquí-Ahora.


Me pongo en pie

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Categoría: Poemas Místicos

Me pongo en pie,

toco mis heridas sangrantes,

elevo la vista y, ante mí, un ser,

perdido en su pasado, me mira, interrogante.

 

En sus ojos, todas las miradas perdidas.

 

Le sonrío,

y él me dice vamos,

déjame que te cure las heridas.

 

Damos la espalda a todos los muros

y echamos a andar hacia el futuro,

juntos,

libres.

 

 

Graciela Bárbulo


Una vida en la yema de los dedos

Categoría: Relatos

De nuevo, una noche más, atrapada en el abismo de su mente.  

El pasado, en este presente, configuraba un futuro incierto. El terror se llamaba crisis de pánico. La soledad era frío en los huesos y dolor en las mandíbulas.

Pero había un presente previo, aquel de luz, risas, inconsciencia y logros cumplidos sin duda. Todo era logrado por aquella chica que no dudaba que sería así. Todo. ¿Sería esa la clave? ¿Sería la realización un proceso que se deslizaba ante los sentidos cuando no invadía su fluir el obstáculo de la duda?

¡Cuántas veces había visto tan claro su deseo, sin interferencias! Tantas como lo había logrado convertir en realidad. No había sido consciente, pero ahora advertía que esa era la diferencia entre aquel tiempo y este; esa era la clave.

Así que cogió el portátil y, tal y como estaba la habitación, fría y sin luz, lo puso sobre la manta que cubría sus rodillas mientras se incorporaba colocando un almohadón tras su espalda, y comenzó a escribir.

Estaba claro. Se trataba de buscar un encuentro con la liberación de aquel crudo proceso que estaba viviendo en su mundo emocional. Y, aún más, de provocar un encuentro con una buena entrada a otro mundo maravilloso. Un mundo que pudiera dar soporte a quien se había demostrado tanto tiempo antes que era ella, donde pudiera desplegar sus mejores sonrisas, sus más ardientes vivencias. En fin, donde sentirse viva.

Unas noches atrás se le había ocurrido la idea de desplazar mentalmente la visión de su anhelo actual hacia el pasado, provocar la sensación de que había avanzado en el tiempo respecto del logro, de forma que todo aquello ya habría sido superado, con la finalidad de averiguar qué cambiaría si pudiera realizarse el desenlace. Pero se perdió en la búsqueda de una identidad para posicionarse en el objetivo, y el proceso de visualización se diluyó. Ahora haría lo de siempre, escribir, pero imprimiría a sus textos un único objetivo: una solicitud. Era fácil, como escritora, descubrir lo difícil que resulta seguir un guión, cuando las teclas comienzan a danzar, para plasmar un argumento. Por lo tanto, en este caso sería el propio texto el que se definiera a sí mismo. No había guión, sólo un punto de partida y un final. Ese era todo el esquema con el que contaría aquello que podría convertirse en una novela, un relato o.. ¡quién sabe! Y qué más daba. No iba a ser algo escrito por ella a través de sus manos, sino algo escrito para ella a través de sus manos. Así que, en total oscuridad, con la única luz de la pantalla y la ilusión, los dedos comenzaron a machacar las teclas, una tras otra, a veces más deprisa, a veces a trompicones. Alguna vez, simplemente, parando y regalando a la imaginación una imagen para pedir ayuda.

Todo era perfecto. Un nuevo proyecto. ¿Un texto? ¡No!, una vida. Una vida desde la cual salir de la vida a su tiempo y amablemente.

 

Graciela Bárbulo


Tipos de Narrador

 

Desde donde se irradia acción. Focalización (También llamado Perspectiva o Punto de vista).

Dos tipos: Interno y Externo

Primera persona:

Interno:

Interviene en la narración como personaje.

  • Narrador Protagonista

Narra desde dentro de la historia. Es el protagonista

  • Narrador Testigo

Lo cuenta, aparece, pero él no es el protagonista.

  • Monólogo Interior

También llamado   stream of consciousness o flujo de conciencia. Reproduce mecanismos de pensamiento, como asociación de ideas.

Segunda persona:

El menos usado. Busca la complicidad del lector. La voz narrativa se dirige a uno o varios personajes de forma directa.

Tercera persona:

Externo:

No pertenece ni participa en la acción.

  • Omnisciente

Lo sabe todo y juzga

– Omnisciente Alter Ego

Sólo sabe lo que piensa y siente el protagonista.

  • Testigo

Está incluido en la narración, pero no es parte de ella; lo cuenta en calidad de testigo. Sólo narra lo que presencia y ve (él no es el protagonista)

– Testigo Impersonal

Nos da la mirada de la cámara, casi siempre en tiempo presente.

– Testigo Presencial

Narra lo ocurrido en el pasado, que el narrador presenció.

– El Informante

Cuenta los hechos como si se tratase de un documento oficial o una crónica.

  • Deficiente

Como una cámara de cine: No sabe nada, no juzga, sólo expone..

  • Equisciente

Es un personaje de la obra. Se identifica con un personaje determinado y conoce sólo aquello que conoce el personaje o le ha sido contado. Aunque esté actuando como narrador, cumple todas las normas de ser un personaje de la obra.

Enfoque Narrativo múltiple:

Más de un personaje relata los mismos hechos, pero desde distintos puntos de vista e interpretación. El autor accede a la narración a través de todos ellos.

Narrador Enciclopédico:

Narrador imparcial y objetivo. Se limita a describir una obra, personaje, biografía, hecho, etc.


Aunque luego se rompan las reglas, es importante conocer y dominar estas estructuras.